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África subsahariana ha sido el gran olvidado globalmente, sin embargo, en los próximos treinta años multiplicará su población por dos y el acceso a las nuevas tecnologías hará que pronto comience a salir del subdesarrollo. Muchas empresas ven en este mercado tan joven oportunidades enormes de inversión y quieren colocarse en primera línea de parrilla.

China e India son las primeras potencias que se están situando en la región por el futuro de sus expectativas empresariales, así como la marca sueca H&M se acerca a la producción de sus fábricas.

El continente africano es difícil de evaluar en conjunto. El mismo Banco Mundial (BM) divide África entre Norte y Sur, regiones separadas por el desierto del Sáhara; sin embargo, se puede decir que la evolución económica del África subsahariana en los últimos 30 años se basa en tres características:

  • El progreso general ha dejado muy atrás aquella hambruna que asoló la zona entre 1983 y 1985 y que acabó con más de un millón de personas.
  • Las inversiones extranjeras, especialmente chinas, han incidido con fuerza en esta mejora.
  • Los resultados locales no son capaces de resolver la problemática financiera del continente.

Desde una perspectiva macroeconómica, 30 años no han sido suficientes para que el África subsahariana gane peso en la economía global; de hecho, del 1,65% del PIB mundial que representaba en 1985, según el Banco Mundial (BM), ha pasado al 2,2% en 2014. No obstante, desde 2001, el continente ha crecido más rápido que la media general, es decir, si el PIB global ha ganado un 39,7%, el africano ha aumentado un 89,7%.

Otro factor que ha ayudado a la recuperación de la zona subsahariana es la reducción de la deuda externa. En 1996, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobaron la Iniciativa para Países Muy Endeudados (HIPC, en inglés), que ofrecía la condonación de la deuda a cambio de la adopción de un programa social y económico. Si hace 30 años, en los países menos desarrollados del continente la deuda externa representaba un 51% del PNB, hoy es de un 24%.

Igualmente, la reducción de la deuda hizo coincidir la búsqueda de nuevas vías de financiación por parte de los países africanos con la apertura comercial de China, que necesitaba nuevos mercados y proveedores de materias primas; así pues, el resultado fue una combinación explosiva y beneficiosa para las dos partes.”Europa y Estados Unidos hablan de ayudar a África; pero China invierte”, explica al respecto Luis Padrón, director de Casáfrica.

Además, el conjunto de la población africana será con diferencia la que más crezca en el siglo XXI, que pasará de tener al rededor de 1.000 millones de habitantes a tener casi 4.000 millones a finales de siglo, como podemos ver en las estimaciones de población mundiales.

China, India y Suecia, principales interesados

No sólo los países orientales ven en África el futuro de sus proyecciones empresariales, ya que tanto el gigante asiático como India buscan en el continente africano la mano de obra barata que ya no existe en sus industrias; en 2013, la marca sueca H&M empezó a comprar su producción a una fábrica de la región etíope. Sin embargo, y a pesar de los buenos augurios, Victor Lopes, economista jefe para África Subsahariana del británico Standard & Chartered, advierte que el despegue industrial de África está por ver. “No creo que todavía sea el momento”, concreta.

A día de hoy, y a raíz del frenazo económico chino, África debe abrirse a otras posibilidades pero como determinan los expertos, “el continente negro nunca ha sido la mejor región del mundo para hacer negocios”. Aunque se puede observar un cierto margen de optimismo: las ciudades, las infraestructuras y las tecnologías siguen avanzando y no hay que olvidar el potencial que el área supone en estos momentos unos 200 millones de consumidores. Una buena cifra para todos los interesados.