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En la última década, la ciudad alemana se ha convertido en el centro neurálgico de una rica oferta cultural que, unida al desarrollo de una industria creativa, ha sabido atraer a miles de jóvenes con ánimo de emprender nuevos negocios.

La innovación está cuestionando la imagen que caracterizó a la capital germana hasta 2003, un Berlín caótico y con elevadas tasas de paro; de hecho, la trayectoria in crescendo que ha mantenido la urbe desde entonces ha logrado su verdadero punto de expansión en 2015, año en el que consiguióo desbancar a Londres como núcleo de las startups en Europa.

Ha sido la filial alemana de Ernst & Young (EY) quien ha dado voz al hito alcanzado. En un reciente informe, la firma ha desvelado que los inversores internacionales habían destinado 2.100 millones de euros para promover el desarrollo de empresas emergentes en Berlín, de un total de 3.100 millones invertidos en todo el país.

Además, según el Barómetro de las start-ups en Alemania, escrito por el especialista de EY, Peter Lennartz, la ciudad ya ocupa el primer lugar en el Viejo Continente en concepto de volumen de inversiones, con un índice superior al de Londres, Estocolmo y París. Igualmente, el capital de riesgo que ha llegado a la urbe ha servido para financiar a 183 empresas.

Un ecosistema profesional óptimo

En términos concretos de Lennartz, “Berlín ofrece un ecosistema muy profesional, casi óptimo, ya que proporciona todos los elementos para que las start-ups prosperen en la ciudad. Berlín también se ha vuelto una metrópoli internacional y este desarrollo no ha pasado inadvertido para los inversores. Todos estos ingredientes han convertido a la ciudad en la capital europea de las start-ups“.

Por su parte, Alexander Hüsing, director del portal deutsche-startups.de, medio que estudia el desarrollo del sector desde hace ocho años, añade otra serie de ideas para explicar la evolución de Berlín. “A causa de la Guerra Fría, todas las grandes empresas se habían ido de la ciudad y los jóvenes licenciados de las universidades tenían que emigrar a otras ciudades para encontrar un buen trabajo. Todo esto comenzó a cambiar con la caída del Muro y, poco a poco, Berlín comenzó a llenarse de gente joven con excelente formación. Las start-ups se desarrollaron y crecieron gracias a la llegada de estos jóvenes”.

Buena muestra de ello son las empresas Kiwi.ki, creadora de una llave electrónica que abre las puertas mediante un transpondedor equipado con un sistema de radiofrecuencia, y Auto1.com, sitio online especializado en comprar a particulares coches usados y venderlos a un precio superior a los concesionarios; compañías que, junto a firmas pioneras del sector como Zalando (tienda de moda digital dedicada a zapatos y ropa para mujer), Rocket Internet (impulsora de start-ups interactivas) y Wooga (desarrollador de juegos y soluciones informáticas), conforman los elementos dinamizadores de la estrategia llevada a cabo por Berlín hasta la fecha.

De cualquier modo, la capital alemana todavía está lejos de convertirse en el Silicon Valley europeo, aunque un gran número de expertos considera que el desarrollo de las start-ups marca un antes y un después en la historia de Berlín.

“Según mis cálculos, las start-ups dan trabajo a más de 40.000 personas en Berlín. Las nuevas empresas pagan muy bien y el ambiente de trabajo es excelente. Las start-ups han logrado crear una nueva y moderna industria en la ciudad“, ultima el experto de EY.