La regulación actual no se ajusta a la realidad de hoy en día. Los impuestos que tenemos hoy en día están diseñados para empresas tradicionales. En otras palabras, los impuestos no se adaptan a aquellas empresas que ofrecen bienes intangibles. El resultado de todo esto es que las empresas digitales pagan la mitad de impuestos que las empresas tradicionales. A continuación analizamos las tasas que planean imponer las autoridades europeas a las empresas digitales.

La Comisión Europea ha presentado una agenda fiscal que espera tener preparada para la primavera del próximo año. Todo ello viene motivado por una gran razón: la economía digital ha superado unos sistemas tributarios que han resultado mostrarse desfasados. Las iniciativas individuales de los estados miembros de la Unión Europea no son suficientes para abordar esta cuestión.

Para solucionar el problema de la tributación de las empresas digitales será necesaria una reforma de las leyes internacionales. Por ello, los estados que integran la Unión Europea deberán alcanzar una posición convergente y firme. En este sentido, la Comisión Europea ha planteado una propuesta que prevé impuestos sobre facturación, ingresos por publicidad o transacciones digitales. Con ello se busca un sistema impositivo más justo y que las empresas digitales paguen un nivel de impuestos que se sitúe en sintonía con las cuotas impositivas de las empresas tradicionales.

Grandes desigualdades entre empresas digitales y empresas tradicionales

Más allá de la Unión Europea, en la OCDE y en el G20 se está trabajando para modificar el Impuesto de Sociedades de este tipo de empresas, adaptándolo a los nuevos negocios digitales. Bien es cierto que las iniciativas procedentes de estas instituciones no son propuestas de ley, pero es un primer paso para lograr aumentar la contribución de gigantes del mundo digital como Facebook, Amazon, Netflix, Spotify o incluso Blablacar.

La actual situación de los sistemas impositivos resulta ser terriblemente injustas para las empresas tradicionales, que pagan un 20,9% por el Impuesto de Sociedades frente al 8,5% de las empresas digitales.

Las propuestas de la Comisión Europea

Ante esta situación, la Comisión Europea ha propuesto la creación de impuestos compensatorios. A través de estas nuevas tasas que graven aquellos ingresos no suficientemente gravados. El origen de esta medida ha partido de Francia, que ha contado con el respaldo de España, Grecia, Alemania, Italia, Austria, Bulgaria, Portugal, Rumanía y Eslovenia.

En cuanto a la posibilidad de un impuesto sobre las transacciones digitales. Se trataría de una retención sobre los pagos online a proveedores que no residan en el país donde esté establecida la empresa.

La última gran propuesta consiste en una tasa o impuesto por los ingresos publicitarios. Esta tasa se aplicaría en servicios de publicidad cuando se realizasen transacciones con países en los que la empresa no tiene su domicilio social, pero si una importante presencia económica.

Estas tres medidas aún deben ser estudiadas y valoradas, pues deben de ser respetuosas con la legalidad internacional. Por otra parte, las propuestas formuladas por la Comisión Europea serían de carácter temporal hasta encontrar una solución a nivel mundial para este problema.

Pensando en iniciativas más a largo plazo, la Comisión Europea cree que lo mejor sería cambiar el concepto de establecimiento permanente de empresa, es decir, que no se base en la ubicación de la empresa, sino en el lugar o lugares en los que se crea valor. El comisario de asuntos económicos Pierre Moscovici ha defendido la idea de  que “las empresas deben pagar impuestos allí donde obtienen beneficios”.

Por ello, las autoridades europeas proponen la creación de una Base Consolidada Común del Impuesto de Sociedades. Para llevar a cabo esta propuesta sería necesario que los países unificasen criterios sobre cuánto deben pagar las compañías digitales, así como lograr que la recaudación llegue al país donde se crea valor.