Si Reino Unido finalmente sale de la Unión Europea y no se acotan bien las condiciones respecto al paso fronterizo entre Gibraltar y España, los resultados podrían ser desastrosos para la zona. La última vez que se cerró la Verja fue en 1969 y aquello se llevó por delante alrededor de 30.000 personas que tuvieron que emigrar, o lo que es lo mismo al 40% de la población que en aquel momento vivía en La Línea.

Aunque la cifra varía en relación a la estacionalidad del trabajo, según Juan José Uceda, portavoz de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar, “el número de trabajadores españoles que cruzan diariamente La Verja oscila entre 7.500 y 5.500 personas”.

Pero no solo se trata de los trabajadores que cruzan la frontera. Gibraltar también necesita de los turistas. Tan solo el año pasado 10 millones de turistas visitaron la colonia británica. Eso unido a un gasto superior a los 150 millones de euros por parte de los gibraltareños en España hace de la situación “separatista” una incongruencia en sí misma. Solo los argumentos relativos a los intereses políticos permiten que esta situación se mantenga.

En cualquier caso, tal como declaró el director del periódico Gibraltar Chronicle, Brian Reyes “Esto no es una cuestión meramente territorial, ni tan siquiera de soberanía. Esta es una cuestión de personas, de familias y de su futuro.

 La depreciación de la libra esterlina

Por último y no por ello menos importante, los trabajadores españoles que cobraban en libras en Gibraltar han llegado a perder durante el último año hasta un 18% de su poder adquisitivo como consecuencia de la depreciación de la libra. El par de divisas que enfrenta al euro y la libra (EUR/GBP), aunque ahora se mantiene estable, tuvo una fuerte revalorización desde mayo hasta septiembre de 2016, si bien es cierto que llevaba apreciándose desde el verano de 2015.

En cuanto a empleo, podríamos decir que sería lo único que se vería favorecido, dado que muchos gibraltareños con miedo a perder el derecho de ser europeo, abandonarían Gibraltar y se mudarían a países pertenecientes a la UE.

Estamos ante una situación en la cual los Gibraltareños tienen que tomar la decisión de si siguen siendo solo británicos, potenciando una economía de paraíso fiscal o aceptar una co-soberanía y seguir formando parte del mercado conmún europeo.