Hoy en día, Corea del Norte es uno de los pocos países con un sistema económico de planificación centralizada. En otras palabras, en Corea del Norte es el Estado quien toma el control de la economía. Su Producto Interior Bruto le sitúa como la 112ª economía a nivel mundial, sin embargo, en 2016, ha experimentado un notable crecimiento económico del 3,9% pese a las sanciones y al aislamiento internacional al que está sometida. A continuación explicamos en profundidad los entresijos de la economía norcoreana.

El año 2015 fue aciago para Corea del Norte, las sequías provocaron hambruna entre la población y la economía se contrajo el 1,1%. Pese a que no existen datos oficiales de los organismos norcoreanos, sus vecinos de Corea del Sur, a través del Banco Central de Corea, se encargan de elaborar estadísticas económicas sobre Corea del Norte. Pues bien, el crecimiento del 3,9% alcanzado en 2016 ha supuesto todo un hito. Los norcoreanos no crecían a este ritmo desde el año 1999. Aunque también es cierto que la economía norcoreana lleva estancada casi 50 años, en algún momento tiene que vivir algún impulso.

¿Qué hay detrás del crecimiento de Corea del Norte?

Entre las razones que explican los buenos resultados económicos de 2016 se encuentran la expansión de actividades como la minería y la industria manufacturera. Otro de los factores que ha influido en la mejora del Producto Interior Bruto ha sido la mejora en sectores como el de la energía hidroeléctrica. Este último sector que se vio gravemente afectado por la sequía de 2015 ha resurgido con fuerza en 2016. También hay que señalar que los programas militares que está desarrollando Corea del Norte han contribuido en la mejora de la economía.

Es curioso el crecimiento de Corea del Norte, sobre todo en un 2016 marcado por una serie de pruebas nucleares que han provocado sanciones internacionales. Todo esto ha sucedido justo cuando se han establecido como medidas la prohibición de importar carbón y otros minerales de Corea del Norte. Por otra parte, la anulación de los acuerdos económicos entre Seúl y Pyonyang ha supuesto el cierre del complejo industrial de Kaesong, que era una fuente de abastecimiento de divisas para los norcoreanos.

A pesar de todo, los analistas surcoreanos no creen que Corea del Norte pueda mantener este ritmo de crecimiento. Pese a que la sequía de 2015 ha quedado superada, las sanciones internacionales, especialmente las que afectan a la venta de carbón, suponen una gran amenaza para la frágil estructura económica norcoreana.

 

 

Relaciones con China

En la supervivencia económica de Corea del Norte es clave su relación con China. Hasta el 83% de sus intercambios comerciales se desarrollan con su vecino asiático. También Corea del Norte demanda una gran cantidad de productos chinos. Nada menos que el 85% de los productos que entran en Corea del Norte han sido fabricados en China.

Es evidente que Corea del Norte depende en gran medida de sus exportaciones de carbón al mercado chino. China ha llegado a comprar hasta el 35% del carbón de Corea del Norte. Es por ello por lo que las restricciones a la importación del carbón norcoreano terminen causando graves dificultades económicas.

Sin embargo, desde febrero de 2017, de acuerdo con las restricciones impuestas al régimen de Pyonyang, China ha dejado de importar carbón norcoreano. Hay expertos que prevén que Corea del Norte, una economía que no es autosuficiente, empiece a resentirse de esta clase de sanciones.