Son muchos los desafíos y amenazas que se ciernen sobre China: un país fuertemente endeudado, bancos en dificultades, burbujas inmobiliarias y una posible guerra comercial con Estados Unidos. Sin duda alguna, China es una superpotencia económica, pero en la actualidad, hay problemas que amenazan sus espectaculares cifras de crecimiento económico. Atrás quedan años como 2007 en los que el gigante asiático creció al 14,2 %. ¿A qué se debe esta ralentización?

La economía china está sufriendo una importante desaceleración, sus cifras de crecimiento siguen siendo positivas (un crecimiento del 6,9% en 2015), sin embargo ya no son tan asombrosas.

La deuda de los hogares chinos ha crecido a un ritmo desbocado. Tradicionalmente, la población china era reacia a solicitar créditos, pero actualmente se lanzan con voracidad a las compras. Todo ello ha provocado un descomunal aumento del precio de las viviendas. Por aportar un dato, el nivel de deuda de los hogares en China ha pasado en los últimos 5 años de suponer un 28% del Producto Interior Bruto a alcanzar el 40% del Producto Interior Bruto.

El gobierno chino trató de poner fin a esta escalada de precios aumentando el pago inicial del precio de la vivienda del 30% al 35% del valor para la primera vivienda, mientras que si se trata de una segunda vivienda deberá abonarse el 50% de su valor. Por su parte, los bancos han concedido un gran volumen de créditos, lo que implica que si los compradores de vivienda dejan de pagar sus préstamos podría ocasionar graves problemas de morosidad en la banca china. Normalmente, las recesiones económicas suelen ir precedidas de un gran boom económico, es por ello por lo que los expertos temen que una caída en el mercado inmobiliario chino pueda provocar graves consecuencias en la economía mundial.

Otro de los problemas a los que se enfrenta China es su elevado endeudamiento. Hablamos de que la deuda total china alcanzó el 277% de su PIB en 2016, según analistas de UBS, en comparación con el 254% del año pasado. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional ha pedido a China que reduzca su importante nivel de endeudamiento.

Un nuevo desafío para la economía china serán sus relaciones con Estados Unidos. Recientemente, China era primer tenedor de deuda pública norteamericana, sin embargo, ha cedido el testigo a Japón. En el año 2016, China ha vendido los bonos estadounidenses para mantener sus reservas de dinero líquido en moneda extranjera.

La llegada de Trump al poder tras su victoria en las elecciones a la presidencia de Estados Unidos en el año 2016 trae la amenaza de una posible guerra comercial. El presidente norteamericano habla de gravar con fuertes aranceles la entrada de productos chinos. Si China optase por responder a las medidas proteccionistas, cuenta con un as en la manga, dado que podría vender masivamente la deuda estadounidense para hacer caer al dólar.

Una guerra comercial entre Estados Unidos y China puede provocar perjuicios importantes en las economías de ambos países. Si Trump cumple su promesa de imponer un arancel del 45% a las importaciones chinas, las compañías chinas verán una importante reducción de los pedidos procedentes de Estados Unidos. En otras palabras, China saldría bastante malparada, dado que dependen del mercado norteamericano para colocar un importante volumen de sus exportaciones. Por su parte, China podría contratacar haciendo que sus empresas locales buscasen sustitutos a las empresas proveedoras estadounidenses.

Lo que es obvio, es que una guerra comercial no beneficiaría a ambos países y provocaría nefastas consecuencias no solo en ambos países, si no en la economía mundial. Así pues, son muchos los retos que tiene por delante el gigante asiático, desafíos que solo podrán ser superados con mesura, negociación y determinación.