Mujer embarazda

El desplome de la natalidad y una población más envejecida son las características de muchos países occidentales. España es uno de los países del mundo con mayor riesgo. Sus consecuencias serán muy negativas para la economía.

La realidad es que en España existe un déficit de natalidad muy importante, es un grave problema para la sociedad y sin embargo, es al que menos caso se le hace, ya que las instituciones no aplican las medidas adecuadas para potenciar los nacimientos. ¿Qué riesgos supone para la economía española?

La disminución del número de personas en edad de trabajar es el principal problema que va a traer la baja natalidad. Si no hay suficiente gente joven, cada vez será más difícil pagar las pensiones de una población envejecida. De seguir esta tendencia, la cuantía de las pensiones correrían el riesgo de sufrir cambios en el futuro, al igual que aumentaría la probabilidad de que las prestaciones sociales y el Estado del Bienestar lleguen a una situación de quiebra.

Para evitar un mayor descenso de la tasa de natalidad, deberían existir medidas para ayudar a la estabilidad familiar. En este sentido, uno de los principales problemas que ven los ciudadanos para conciliar su vida personal y profesional, es el horario laboral, ya que es incompatible trabajar más de ocho horas al día y asumir la responsabilidad de tener hijos. Por este motivo, se podrían implantar políticas integrales de apoyo a la familia, por ejemplo implantando una reducción de la jornada laboral que permita a los trabajadores tener una mayor flexibilidad, de manera que los padres puedan conciliar su jornada laboral a la escolar de sus hijos. En Suecia ya han experimentado estas medidas y su resultado ha sido positivo, ya que los empleados están siendo más productivos con menos horas de trabajo y esta reducción de la jornada está permitiendo que los ciudadanos dispongan de más tiempo para sus responsabilidades familiares y personales.

Además de la conciliación, las familias también necesitan apoyo económico para poder hacer frente a los numerosos gastos. Alemania cuenta con ayudas para fomentar la natalidad y cada niño que vive y está empadronado en el país europeo recibe 184 euros al mes hasta los 18 años mientras que en España la cantidad es de 100 euros durante tres años. En Francia, que al igual que los países escandinavos comenzaron a tener este problema hace 20 años se han propuesto seriamente solucionarlo. El Estado francés remunera a las madres francesas que quieran sumar a su baja maternal una excedencia laboral. Estos son algunos ejemplos de países europeos que invierten dinero en impulsar la natalidad de su país.

Ahora hay que esperar que el Estado aplique medidas efectivas para que la población española no destaque por su envejecimiento y mejore la conciliación de la vida laboral y familiar.

Los países occidentales son los que tienen una tasa de natalidad mucho más reducida. Entre ellos, España es uno de los países donde menos nacimientos se producen por cada mil habitantes. Os dejamos este gráfico donde podemos ver la tasa de natalidad de todos los países del mundo.

Nacimientos en el mundo por países