Finanzas y deporte van de la mano, especialmente en un mundo tan competitivo como el del fútbol. Son muchos los clubes de distintas ligas que como consecuencia de una mala gestión de sus finanzas han estado al borde de la desaparición. Y no estamos hablando de equipos de poca importancia, si no de grandes clubes que han ganado títulos a nivel nacional y a nivel continental. Entre estas entidades deportivas se encuentran grandes nombres como: Borussia de Dortmund, Nápoles, Fiorentina, Parma, Racing de Avellaneda, Glasgow Rangers o el Valencia.

Es curioso el caso del Borussia de Dortmund, pues en 2005, el club germano llegó a acumular una deuda de hasta 170 millones de euros. Estas cifras tan negativas le obligaron a declararse en quiebra, vendiendo buena parte de su plantilla y parte importante de las instalaciones del club. Sin embargo, el club alemán supo levantarse debido a que la compañía aseguradora Signal se hizo con los derechos del estadio. Otras medidas, como un préstamo concedido por el Bayern de Munich, el establecimiento de un tope salarial y una política de precios que les permitía llenar el estadio en los partidos del Dortmund ayudaron al club alemán a superar las dificultades. Hoy en día, el Borussia de Dortmund es un poderoso club en Europa y uno de los pocos capaces de pelear con el Bayern de Munich en la disputa por las competiciones alemanas.

Si indagamos entre los equipos de la Serie A italiana, encontramos tres ejemplos: el Parma, el Nápoles y la Fiorentina. En el caso del Parma, la entidad llegó a adeudar más de 200 millones de euros y su presidente Giampietro Maneti fue arrestado por blanqueo de capitales. Ante esta situación, el Parma se vio obligado a transferir a sus jugadores.

También en Italia, el Nápoles, antiguo equipo del célebre futbolista Diego Armando Maradona, protagonizó una desastrosa situación económica que le llevó a la quiebra. Solo la intervención del millonario cineasta Aurelio de Laurentis permitió hacer renacer al equipo y aportar el dinero que necesitaba el club. Actualmente, el Nápoles, ha resurgido y se encuentra entre los mejores equipos de Italia.

Terminando con los clubes italianos, nos encontramos con la Fiorentina, que debía más de 50 millones de euros. La difícil situación financiera que estalló en la temporada 2001-2002 forzó al conjunto de la Toscana a vender a jugadores como Batistuta o Rui Costa. Dados sus problemas económicos el club fue descendido administrativamente y terminó por desaparecer. Sin embargo, la afición, el alcalde de Florencia y varios jugadores se volcaron en refundar el equipo, que logró escalar posiciones hasta regresar a élite del fútbol italiano en la Serie A.

La batalla por los títulos en Escocia era cosa de dos equipos: el Glasgow Rangers y el Celtic de Glasgow. En 2012, la situación económica del Glasgow Rangers se tornó insostenible, pues tenían una deuda de 25 millones con el fisco. Los problemas financieros ocasionaron el descenso administrativo del club y solo la compra del club por parte del empresario Charles Green salvó a la entidad de la desaparición. El Rangers tuvo que pasar años difíciles, pues perdió a sus patrocinadores y con ello una importante fuente de ingresos. Tras varios años en categorías inferiores logró regresar para volver a competir por los títulos con el Celtic de Glasgow.

En la liga española se encuentran varios ejemplos de clubes al borde de la quiebra por dificultades financieras. Un claro ejemplo de ello es el Valencia. Con la llegada del empresario Juan Soler, el club hizo grandes desembolsos en fichajes y en obras de construcción de instalaciones deportivas. El estallido de la crisis inmobiliaria hizo que en 2009 tuviesen que paralizar las obras de un nuevo estadio y que el suelo de Mestalla no se pudiese vender para obtener financiación. El club recurrió a ampliaciones de capital para reducir su endeudamiento y evitar la quiebra al tiempo que trataba de refinanciar la deuda con los bancos, sin embargo, la llegada del magnate singapurense Peter Lim en 2014 salvó al club de la ruina.

No hay un lugar en el que se viva el fútbol con tanta pasión como en Argentina. Para los aficionados argentinos del Racing de Avellaneda fue muy dura la quiebra de su equipo en 1999. El presidente Héctor Daniel Lalín prometió llevar al club a la gloria, sin embargo a los seis meses de llegar a la presidencia terminó por solicitar la quiebra. Las imágenes de los aficionados del Racing llorando por la desaparición del club recorrieron el mundo. El club se vio obligado a declararse en quiebra al no poder pagar las cuotas del concurso de acreedores en el que se hallaba inmerso, venían arrastrando una deuda que no podían pagar y pasaban por graves problemas de liquidez. Finalmente, en 2008, la administración de la entidad pasó a sus socios y el club fue declarado libre de deudas.

Pero, ¿cuáles son las causas que hacen que los clubes de fútbol se vean arrastrados a la quiebra? La respuesta puede encontrarse en varios motivos. Uno de ellos es el pago de elevadísimas sumas de dinero por los fichajes. También ocasionan una gran deuda en las entidades deportivas la inversión en construcción y remodelación de las instalaciones deportivas, así como el desigual reparto de los derechos televisivos, pues los clubes más poderosos son los que reciben cuantías más elevadas por esta clase de derechos. Otro aspecto a tener en cuenta es el momento que atraviese la economía, dado que en tiempos de crisis será más difícil encontrar patrocinadores y el número de aficionados que asistan a los estados será menor, reduciéndose por tanto los ingresos publicitarios y los ingresos en taquilla.