España crece a un mayor ritmo que los demás países de la zona euro que avanzaron a niveles de entre el 1,5 y el 2%, convirtiéndose así entre uno de los países líderes en crecimiento económico. Aunque la buena noticia es que el crecimiento parece más sostenible que antes de la crisis.

Desde hace 20 años, la economía española es un claro referente en crecimiento económico con una media de crecimiento superior al 2%. Esto es un dato bastante elevado si consideramos la media de crecimiento de los demás países líderes que como hemos dicho, se encuentra en torno al 1,5% de media.

Durante el periodo que hemos comentado, el crecimiento económico sufrió 2 máximos históricos, siendo el más importante el del primer trimestre del año 2000 en el que España alcanzó un crecimiento del 5,60%, una cifra que se aleja bastante de las tasas de crecimiento de la zona euro, y un mínimo histórico en el segundo trimestre de 2009, justo después del estallido de la burbuja del mercado inmobiliario que arrastró la cifra de crecimiento económico a un mínimo del -4,30%.

El PIB español está creciendo a un ritmo sorprendente, y según las previsiones económicas se espera que el crecimiento continúe. Se prevé un crecimiento económico para el año 2017 en España del 3%. Cifras alentadoras que sitúan a España como uno de los países líderes con mayor potencial de crecimiento para este año 2017.

¿Estamos ante un nuevo ciclo de crecimiento o es el mismo ciclo de crecimiento de siempre?

Crecimiento más estable

El actual ritmo de crecimiento económico es muy parecido al que se veía en los años previos al estallido de la crisis financiera, pero aunque el crecimiento y los datos reflejen un comportamiento similar al del antes del estallido de la burbuja, hay que decir que el crecimiento actual es un crecimiento mucho más estable y equilibrado que el de aquellos tiempos.

En los años anteriores a la crisis, España ha sufrido una enorme contracción de demanda nacional por la abrumante caída de Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), soportado en el desplome de la vivienda española.

En España, la vivienda española tenía un enorme peso en la economía y en la FBCF, las cifras rondaban un peso muy cercano al 70%, actualmente esta cifra se ha visto reducida al 50%. Un dato que refleja claramente que ya no dependemos de la vivienda para crecer económicamente, aunque cabe decir que el sector inmobiliario en España está volviendo a crecer de un modo más estable y controlado, generando así un mayor crecimiento.

El modelo de crecimiento actual en España introduce una aportación muy positiva de la demanda exterior. Esto ha sido un gran cambio para la economía española, que ha sabido mantener el nivel de importaciones, estimulando y aumentado el de exportaciones, es decir, importamos los mismo, pero exportamos al extranjero mucho más. Claras muestras que, si echamos mano de grandes economistas como John Maynard Keynes, reflejan signos de crecimiento y estímulo de la economía.

Traducido en cifras, en 2008 las exportaciones que realizaba España eran de 282.589 millones de euros, mientras que al final del ejercicio de 2016, las exportaciones habían subido un 29,1%, alcanzando así una cifra de 368.322 millones de euros. Una variación anual del 5,3 % y situando a España entre los 5 países más exportadores de la zona euro.

En el año 2007, los datos de crecimiento del PIB español también lideraban los ranking de crecimiento económico en los país de la zona euro, pues España ha cerró el ejercicio creciendo a un ritmo del 3,8%, mientras que otros países líderes de la zona euro y pertenecientes al G7, lo hacían a ritmo por debajo del 3%.

En aquel momento la demanda exterior restaba al crecimiento económico. Mientras que la aportación de la demanda nacional al crecimiento era de 4,6 puntos, la aportación negativa de la demanda externa era de -0,7 puntos.

Evolución de los ciclos de crecimiento en España

Si mirásemos al pasado, podríamos observar como entre 1998 y 2007, el sector de la construcción era el sector que tiraba de la actividad productiva en España, con un crecimiento interanual del 6%.

En 2006, en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria, la construcción alcanzó un máximo sobre el PIB situándose en el 11,7%. Cabe decir que la deuda privada también se disparó gracias a las facilidades de acceso al crédito que había en aquellos tiempos.

La construcción ha sido siempre un claro referente para entender el funcionamiento del PIB español, pues siempre ha sido un sector que ha tenido un peso de entre el 7% y el 10% en la economía española, un 13% del empleo existente y un 60% de la formación bruta de capital fijo.

Los últimos datos publicados de la Contabilidad nacional muestran como el sector de la construcción representaba un 5,4 de peso sobre el PIB español en 2014 y un 5,9% del empleo, esto supone un notable descenso del peso de la construcción, tanto en el empleo como en el PIB.

 

Antes, de la crisis, los desigualdad en la asignación de capital y mano de obra frenaron el crecimiento de la productividad. La inversión se concentró principalmente en los sectores de bienes no exportables con mínimos rendimientos marginales.

El estallido de la crisis dejó huella en España, cambiando radicalmente el modelo de crecimiento económico, un modelo de dependencia de un solo sector, el sector del ladrillo en España y ha diversificado sus inversiones en sectores de bienes exportables.

Gracias a este cambio de tendencia, las exportaciones han pasado de suponer un 25,7% sobre el PIB en 2007, a un 32% sobre el PIB en 2016, como se puede ver en el primer gráfico.

Gracias a ello se ha conseguido un claro aumento en el crecimiento de la productividad y un equilibrio, debido a que se han redirigido las inversiones hacia sectores que tienen un mayor valor añadido y que pueden contribuir al crecimiento sostenible de las exportaciones.

Actualmente, España es un país que exporta productos de tecnología media-alta y de calidad media con importante susceptibilidad a los precios de mercado, lo que vincula al país a una dependencia de competitividad en costes.

¿Cómo ha estimulado a la economía española las políticas monetarias del BCE?

Las políticas aplicadas por el BCE han favorecido muy positivamente al crecimiento de la economía española. Los bajos tipos de interés han permitido que el sector privado pueda financiarse mucho más barato y esto ha permitido un aumento en la nueva contratación de deuda y ha estimulado a la inversión del sector privado.

Según las declaraciones que hacía el comité ejecutivo del BCE en la conferencia de Ginebra, bajar los tipos de interés ha favorecido a combatir la recesión económica y las presiones deflacionistas.

“En los últimos años, los tipos de interés de política monetaria se han rebajado hasta niveles excepcionalmente reducidos. El principal motivo para mantener este alto grado de acomodación monetaria ha sido evitar el riesgo de depresión económica y combatir las presiones deflacionistas. Al mismo tiempo, habida cuenta de las turbulencias financieras que condujeron a lo que hoy se conoce generalmente como «Gran Recesión», la bajada de los tipos de interés ha contribuido a contrarrestar el excesivo incremento de los costes de financiación causado por la ampliación de los diferenciales financieros. Con esta perspectiva, las actuaciones de la política monetaria han beneficiado a los prestatarios”.

Podemos decir que la devaluación de la moneda también ha favorecido a las exportaciones, ya que ha favorecido la competitividad con otras monedas internacionales y ha hecho que nuestros bienes exportables al cambio sean más baratos que antes. Un factor que hace que la competitividad en costes de la que dependemos sea mayor.

El empleo, uno de los indicadores que mejor reflejan el crecimiento de la economía española

Según los últimos datos de empleo publicados, el empleo en España crece a su mayor ritmo. La economía española crece y está desplazando todo el crecimiento a impulsar la creación de empleo.

Las continuas reformas laborales han llevado a España a crecer por encima del 2,7% interanual en creación de empleo a tiempo completo. La derrocación de la Ley de Okun (ley que refleja la relación empírica entre las variables tasa de desempleo y producción de un país. Es un concepto definido en los años 60 por el economista estadounidense Arthur Okun y que tiene gran relevancia en el ámbito económico y financiero) que estimaba un crecimiento de 2,5% para crear empleo ha sido una decisión muy acertada para comenzar a crear empleo.

España ha pasado de ser el país que más destruía empleo al estallido de la crisis, a liderar la reducción de paro en la eurozona. El último dato interanual refleja que el desempleo se ha visto reducido en 430.275 empleados.

Gracias a este nuevo modelo de crecimiento, en España se ha recuperado el 72% del empleo destruido por el estallido de la burbuja y el 33% del empleo temporal, lo que ha permitido un aumento en la renta disponible y en el poder adquisitivo de las familias.

Esto ha derivado en un notable aumento en el consumo privado, con una variación anua del 3%. Siendo España, el 7º país de la eurozona donde más se han incrementado las tasas de consumo.

España, un país endeudado

Pese al indudable cambio de modelo de la economía española, España sigue teniendo graves riesgos a los que enfrentarse. Según los últimos datos que ha publicado el Banco de España, España ha vuelto a figurar entre los países más endeudados de la zona euro, con un nuevo record en endeudamiento de 1,12 billones de euros en el mes de marzo frente a los 11.160 millones del mes anterior. Un incremento en el endeudamiento que sitúa al estado español en el 5º estado más endeudados de la eurozona por detrás de Grecia, Italia, Portugal y Bélgica.

La deuda pública española ya se sitúa por encima del 100% sobre el PIB, concretamente en el 100,33% sobre el PIB, y aunque el crecimiento de la economía española siga en aumento, el gobierno todavía no ha sido capaz de implementar un equilibrio presupuestario que logre reducir los niveles de deuda que sufre el estado español.

Gracias al BCE y a su política monetaria de tipos negativos, España está emitiendo deuda con intereses negativos, lo que lleva a España a financiarse gratis, un hecho que no hubiese sido posible sin la bajada de tipos al 0% del BCE.

En resumen:

  • España sigue creciendo muy favorablemente, pero tiene que reducir sus niveles de deuda para conseguir llegar a una estabilidad económica para el país.
  • El empleo está mejorando satisfactoriamente y está aumentando el consumo privado de las familias.
  • Las políticas adoptadas por el BCE favorecen a las inversiones privadas y aumentan la contratación de prestamos hipotecarios favoreciendo así al crecimiento del sector de la construcción en España y a la creación de empresas.
  • Las exportaciones se han centrado en los bienes que generan mayor valor añadido y han aumentado notablemente, frente a las importaciones.
  • España ha cambiado su modelo de crecimiento por un modelo mucho más equilibrado, el cual está haciendo que los pilares sobre los que está creciendo la economía española sean mucho más sostenibles y resistentes que antes del estallido de la crisis.