A lo largo de las últimas décadas, Italia se ha consolidado como una de las principales potencias económicas de la Unión Europea. España, también con un importante peso económico en Europa, le seguía de cerca, sin embargo, los últimos indicadores económicos parecen situar a España por delante de Italia. Y es que en 2017 el Producto Interior Bruto español per cápita se sitúa en los 38.171 dólares frente a los 37.970 dólares de Italia. ¿Realmente la economía española ha superado a la italiana?

Las economías española e italiana han estado bastante parejas desde el siglo  XVI, superándose mutuamente a lo largo de los años. Ahora bien, desde el año 2011 la evolución económica de España ha sido más favorable que la de Italia. El crecimiento económico español ha sido superior al de Italia, que está lastrada por una deuda pública que supera el 130% del Producto Interior Bruto y una constante inestabilidad política que se traduce en numerosos cambios de gobierno.

Indicadores económicos engañosos

Ya en nuestro artículo “Italia, una economía con muchas asignaturas pendientes” advertíamos de las grandes debilidades de la tercera mayor economía de la Eurozona. Son múltiples los problemas que se acumulan sobre el país transalpino: un elevado endeudamiento, precariedad laboral, importantes diferencias entre el norte y el sur, falta de estabilidad en los gobiernos y bajos niveles de crecimiento. Pese a todo, Italia continúa superando a España en Producto Interior Bruto per cápita a precios de mercado. ¿Qué significa este indicador?

Pues bien, en el PIB per cápita a precios de mercado se divide el total de la producción entre el número de habitantes, todo ello según el nivel de precios del país correspondiente. Esto podría traducirse de la siguiente manera: al repartir los bienes y servicios entre la población italiana, estos resultan ser superiores a los bienes y servicios que se reparten entre los habitantes de España.

En cuanto al PIB per cápita, otro hecho que explica que España supera a Italia es la evolución de la demografía. La futura evolución de la población española es peor que las predicciones demográficas de Italia, por lo que en España hay más PIB por habitante. En otras palabras, mientras que España ha ganado 2,1 millones de habitantes, Italia ha aumentado su población en 1,1 millones de personas (todo ello desde 2007). Si observamos las proyecciones para los próximos años, la población italiana crecerá en 3,7 millones de personas frente al incremento de 2,1 millones de personas en España, todo ello según datos del Fondo Monetario Internacional.

Ahora bien, muchos se preguntarán cuáles han sido los méritos de España en PIB per cápita a Italia. Pues bien, este pequeño “sorpasso” económico no se debe a una gran prosperidad económica en España, sino a los problemas que lleva arrastrando la economía italiana durante varios años. Un claro ejemplo es que España continúa con materias pendientes en su economía, como la baja productividad o una tasa de paro del 16,6%, que supera al 11% que registra Italia.

Retos pendientes de España e Italia

Puede concluirse que las dificultades económicas que atraviesa Italia son mayores que los desafíos pendientes de la economía española. Así pues, Italia no ha logrado adaptar su economía al Euro, pues no ha llevado a cabo las reformas económicas necesarias para ello y para colmo de males, Italia no termina de solventar sus problemas con el crimen organizado. Es por ello, que de mantenerse las dificultades económicas en Italia, las previsiones del Fondo Monetario Internacional pronostican que la riqueza española sea superior en un 7% a la riqueza italiana en los siguientes cinco años.

Es evidente que Italia tiene mucho trabajo por delante y que existen amenazas latentes. Un grave riesgo para la economía italiana sería un incremento de los tipos de interés o un endurecimiento de las condiciones de financiación, que dado su elevado endeudamiento podrían conducirle a un escenario con una Italia de difícil sostenibilidad financiera. Por todo ello, Italia debe tomar el camino de las reformas, que permitirán solucionar los problemas estructurales de su economía.

España, pese a superar en ciertos indicadores económicos a Italia tampoco puede dormirse en los laureles. Es prioritario que se ponga fin a la precariedad laboral, al elevado nivel de desempleo, que se reduzca el déficit público y que se apueste decididamente por el I+D para mejorar la competitividad y la productividad.