El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la ministra de empleo, Fátima Báñez, han firmado junto a los agentes sociales una revalorización del salario mínimo interprofesional (SMI) en 850 euros para el año 2020. Un incremento bastante notable, pero muy distante del SMI del resto de los países punteros en crecimiento económico de la zona euro.

El martes, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aprobaba junto a su ministra de empleo y los agentes sociales (sindicatos) una revalorización del salario mínimo interprofesional para 2020.

El presidente ha acordado un incremento inicial para este nuevo año, 2018, de un 4%, pasando de los 707,6 euros en los que se encuentra actualmente el SMI, a los 735,9 euros. Una revalorización más que necesaria que culminará con un último incremento en 2020 que situaría el SMI en 850 euros.

Esta subida significaría un incremento, traducido en euros, de 142,4 euros. Una subida significativa para el estado español y sus ciudadanos, pero que dista mucho del resto de países que lideran el crecimiento económico de la zona euro.

Mariano Rajoy ha afirmado que esta subida se dará de forma progresiva hasta 2020, por lo que el crecimiento será mucho mas estable y mas controlado. Además, el presidente ha comentado que no espera cumplir esto solo, si no que espera hacerlo con las demás organizaciones políticas, de las que ha afirmado que espera que estén a la altura.

No obstante, el presidente también ha comunicado que estas subidas irán sujetas al crecimiento de la economía española, con lo que ha comunicado que para que se dé este incremento, debe darse simultáneamente un incremento del 2’5% en el producto interior bruto (PIB) interanualmente y la creación de 450.000 puestos de empleo.

Esto último debido al objetivo planteado por el Gobierno para 2020, donde se espera alcanzar una cifra de 20 millones de ocupados para el comienzo de la próxima década.

Según las previsiones económicas del Gobierno español, este incremento tendrá un impacto de 33,2 millones de euros para las arcas de la seguridad social, además de que el incremento de 2018 surgirá efecto en más de medio millón de trabajadores (530.000).

Además, el presidente ha afirmado que con las cifras económicas que presenta España, el país lleva todas las de ganar y afrontar los próximos años con mucho optimismo, no obstante, también añadido que quedan importantes retos por cumplir.

Las organizaciones como Cepyme y el CEOE han defendido que para que se sigan dando aumentos en los salarios, las empresas deben ser productivas y competitivas, por lo que hay que cuidarlas y defenderlas si quieren que el ritmo de crecimiento en el empleo siga siendo el mismo o superior.

Según estas afirmaciones, podemos empezar a ver ya los brotes verdes en la economía español, aunque bien es cierto que queda mucho por hacer. Decir que el salario mínimo interprofesional español estancado en los 850 euros sería pura demagogia.

España tiene un salario mínimo que como hemos comentado anteriormente, dista muchísimo de sus homólogos de la zona euro como Alemania, donde el salario mínimo se sitúa en los 1.498 euros, o Francia, donde su salario mínimo se encuentra en los 1.480 euros.

También están por delante otros países como Bélgica o Irlanda, donde ambos sitúan sus salarios mínimos en los 1.563 euros. Unos datos que reflejan el largo camino que le queda por recorrer al Gobierno español para alcanzar estas cifras.

Decir que somos los peores también sería un error, este incremento también sitúa a España muy por encima de otros países de la zona euro como es el caso de Portugal o Grecia, aunque en el caso de Grecia no estén pasando por el mejor momento de su historia como para comparar España con ellos. En el caso de Portugal, el salario mínimo se sitúa en los 649,8 euros, mientras que el de Grecia está en los 683,8 euros.

Entre las excepciones de la zona euro, se encuentran países como Serbia o Bulgaria, donde sus salarios no superan los 300 euros mensuales, unas cifras escandalosas, pero que ponen en reflejo la devastación y el impacto que tuvo la gran depresión de 2008 en Europa.

La temporalidad de los contratos, la preocupación de la oposición

Pese al pacto de incremento del salario mínimo interprofesional para el año 2020, parece que el resto de formaciones políticas no lo ven tan provechoso como el presidente y las organizaciones sindicales.

La formación política Ciudadanos ha recalcado la temporalidad de los contratos en España, que pese a que se han aumentado los contratos a jornada completa como hablábamos hace poco en uno de nuestros artículos -véase “Aumenta el número de españoles con contratos a jornada completa“-, existe una gran preocupación por la temporalidad de los mismos.

Aunque la oposición ha recalcado que este incremento es un gran avance para la economía española, no se debe de olvidar la temporalidad de los contratos, ya que las medidas adoptadas por el Gobierno sobre el incremento de los salarios no garantiza que se incremente la tasa de contratos indefinidos frente al de contratos temporales.

Esta afirmación es completamente verdadera, debido a que un incremento en los salarios aumenta la calidad del salario en el empleado, pero no le garantiza ese sueldo a largo plazo.

Esto es algo en lo que se debe trabajar muy minuciosamente, dado que es uno de los puntos más difíciles de tratar y donde las soluciones son muy diversas.

Obviamente, para que se produzca un aumento en los contratos indefinidos, hay que aportarle una seguridad a las empresas y un incentivo donde los pros del contrato indefinido, superen los pros del contrato temporal.

El problema de esto radica en la empresa y el trabajador. La rigidez laboral que presenta el sistema laboral español ha hecho que en los últimos años se incrementen muy notablemente el número de contratados temporales, frente al de indefinidos.

La controversia que mantienen los políticos respecto a este tema es la de ver a quien se le prestan las ayudas, si al empresario o al empleado. La respuesta parece muy difícil, ya que tienes que elegir a un bando o al otro, pero la realidad es que no es estrictamente necesario ponerse de un bando o de otro, sino trabajar estrechamente entre los tres bandos.

La productividad, la mejor solución al problema

Según el último estudio presentado en los cuadernos de información económica de España, podíamos observar como existía una relación directa entre los salarios, la productividad y la gestión de las empresas. Es decir, que para un incremento eficiente del salario, este debe ir ligado a un aumento de la productividad en la empresa, todo esto sujeto a una buena gestión empresarial.

En el estudio se podía ver reflejado como en las empresas europeas donde la gestión de las mismas era lo más eficiente posible y se respetaban todos los estándares de calidad, el crecimiento de la empresa era mucho mayor y con ello los empleados obtenían mayores sueldos.

Este continuo incremento en los sueldos suponían una motivación e incentivación para el empleado, el cual trabaja motivado y produce mucho más, suponiendo para la empresa un aumento en la productividad.

En el estudio se podía observar el gran déficit que presentaba España en materia de excelencia en gestión de empresas. Aunque si reflejaba un claro denominador común en las pocas que cumplían con todos los estándares de excelencia de gestión, este denominador común era la retribución económica a los empleados.

El estudio refleja una clara muestra donde se puede ver claramente que las empresas mejor gestionadas, también eran las que mejor remuneraban a sus empleados. Una relación para nada casual, ya que las empresas mas productivas, remuneraban a sus empleados acorde con los incrementos en la productividad.

Además, también se puede observar la clara deficiencia de las PYMES españoles respecto a las europeas, dado que mientras que en España se han centrado los esfuerzos en no dejar crecer el tamaño de las empresas -véase “Las empresas españolas son las que menos empleados poseen de Europa“-, los países europeos ponían incentivos a las que intentaban crecer. Estos esfuerzos son los que han marcado la gran diferencia en los salarios que observábamos anteriormente.

En conclusión, el objetivo del Gobierno debe ser ni más ni menos que el de hacer crecer a las empresas españolas, trabajando estrechamente con ellas para que crezcan y se hagan mas competitivas y productivas, siempre teniendo en cuenta que cumplen con los estándares pactados por el Gobierno y respetan los aumentos en los salarios a los empleados, acorde con el crecimiento de la empresa.

Esta es la mejor forma de garantizar un puesto de trabajo estable y con un crecimiento exponencial sostenido en el largo plazo, ya que como manifiesta el estudio, la única vía segura para fortalecer la competitividad de las empresas y lograr aumentos sostenidos en los salarios y en la renta per cápita, estimulando de este modo la expansión de la producción y el empleo es aumentar de forma sostenida y significativa la productividad de las empresas españolas.

La economía española se enfrenta ahora al gran reto de aumentar sostenidamente y significativamente la productividad de las empresas, pero si es cierto que con los aumentos de productividad y con el trabajo conjunto del Gobierno, como hemos dicho anteriormente, tanto los asalariados, como las empresas verán un crecimiento a largo plazo que conllevará a una mejora de la economía nacional.