GOOGLE

El buscador, ahora integrado en la compañía Alphabet, ha enviado cerca de 11.000 millones de euros al paraíso fiscal de Bermudas desde su sede europea en Holanda, con objeto de eludir los impuestos correspondientes al ejercicio 2014.

Información emitida por la filial de Ámsterdam asegura que la compañía online sólo pagó 2.8 millones de euros en impuestos en el territorio perteneciente a los Países Bajos. Es más, el estado financiero de Google Holanda Holdinds BV, que ha sido publicado recientemente, revela que la firma transfiere casi todos sus royalties y cánones procedentes de una afiliada irlandesa llamada Google Ireland Holding, es decir, la mayor parte de sus ingentes ingresos, a una delegación del grupo con sede en Bermudas. Se trata, en definitiva, de una medida conocida como “doble irlandés” con “sandwich holandés”.

“Doble irlandés” con “sandwich holandés”

Esta técnica de ingeniería tributaria se marca como objetivo esconder los beneficios de las grandes corporaciones al control del Fisco. Para José María Peláez, inspector de Hacienda, “la estructura consiste en crear un grupo de 4 sociedades, situadas en Irlanda y en un paraíso fiscal (por ejemplo, Islas Bermudas), y en Holanda y otro paraíso (por ejemplo, Antillas Holandesas)”.

“La sociedad de Irlanda, que es la que recibe los ingresos de todo el mundo, paga cantidades astronómicas a la situada en el primer paraíso por la utilización de los derechos intelectuales. Para no pagar impuestos en Irlanda por los pocos beneficios que quedan, se envían a la sociedad de Holanda, aprovechando que por estas operaciones tampoco se pagan impuestos, y de ahí se envían finalmente al segundo paraíso, pagando un impuesto irrisorio. El resultado final es que la totalidad del dinero se ha situado en los dos paraísos fiscales, sin haber pagado casi ningún impuesto: los millonarios beneficios por la propiedad intelectual se irían a Bermudas y los dividendos se trasladan a las Antillas”, añade Peláez.

En otras palabras, Google logra eludir los impuestos estadounidenses por la repatriación de beneficios, así como de las retenciones en la Unión Europea, que representa la mayor parte de los beneficios del grupo fuera de Estados Unidos; de hecho, la estrategia permite al grupo disfrutar de una tasa efectiva del impuesto de sociedades de tan solo el 6% de los beneficios obtenidos fuera del país norteamericano.

Directivos de Google a juicio

Una de las primeras inquietudes de las instituciones europeas se corresponde con la intención de impedir la evasión fiscal de las multinacionales. Google en concreto se encuentra bajo la lupa fiscal internacional debido a su planificación agresiva: hace escasas semanas, sus directivos tuvieron que declarar ante el Parlamento Británico por los beneficios obtenidos en Reino Unido entre los años 2005 y 2015 sin haber abonado los impuestos pertinentes. El resultado del juicio es que el grupo tendrá que pagar 172 millones de euros al Fisco inglés.

Además, el gigante tecnológico ha tenido que comprometerse a declarar todos los ingresos que obtenga por la publicidad de compañías radicadas en suelo británico. El acuerdo, según los expertos, “sienta un precedente para que otros Estados puedan exigir lo mismo a Google, así como a otras multinacionales” que operen con políticas tributarias similares.