Razones de ahorro, de facilidad de uso y de compatibilidad de horarios son algunas de las que fomentan el avance de este tipo de economía, que tiene en los sectores de alojamiento y transporte las mejores valoraciones por parte de los usuarios.

El 80% de los usuarios está satisfecho con el consumo colaborativo y así lo demuestra el último informe elaborado por la UCM (Universidad Complutense de Madrid), la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) y la comunidad Ouishare, plataforma online especializada en este nuevo tipo de finanzas.

El estudio, basado en una encuesta a más de 8.500 consumidores de España, Bélgica, Portugal e Italia y en el análisis de 70 entidades colaborativas, pertenecientes a muy diferentes categorías -desde el alojamiento hasta el transporte-, se marca como objetivo el impacto de un movimiento económico, social y medioambiental que va tomando en cada giro cada vez más fuerza. Precisamente, la potencia que está desarrollando define el volumen de discusiones y polémicas que se está generando alrededor de este fenómeno.

No obstante, los resultados del informe ponen de manifiesto que más del 70% de los encuestados ha participado en alguna ocasión en este tipo de consumo, alegando razones de ahorro, de facilidad de uso y de compatibilidad de horarios, entre otros factores. “Los usuarios tienen claro que el consumo colaborativo crea valor para ellos, es útil y responde a sus expectativas”, sostiene el estudio; de hecho, los segmentos de mercado mejor valorados son los de alojamiento, de trasporte y los negocios de redistribución y segunda mano.

Nuevas pautas jurídicas y medioambientales

Los analistas subrayan la necesidad de incluir ciertas mejoras tanto en el ámbito jurídico como con vistas a la protección del usuario colaborativo. En este sentido, varios expertos internacionales determinan “la elevada eficiencia de estos nuevos actores” económicos, lo que supone un desafío para el sector tradicional, aunque su compromiso social y medioambiental se observa todavía de un modo difuso; es decir, solo un 26% de las plataformas estudiadas tiene como meta la mejora de la cohesión social o el consumo sostenible. En España, la cifra se reduce a un 10%.

Mientras, OCU exige la introducción de un marco común europeo, la seguridad jurídica de los consumidores, la simplificación de la normativa y el cumplimiento de las obligaciones legales. Para Amaya Apesteguía, experta en consumo responsable y colaborativo de la organización, “hay que evitar monopolios y aclarar la legislación, que defina cuándo un actor privado se convierte en profesional”.

Por su lado, María Sobrino, directiva de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), declara que “hay sectores donde existen barreras a la entrada que impiden el acceso de nuevos actores y perjudican al consumidor. Desde el punto de vista de la competencia, hay que establecer reglas iguales entre todos los agentes y facilitar los trámites y el acceso de estos nuevos actores”. Igualmente, Claudia Martínez, de la Comisión Europea, anuncia que “el organismo comunitario apoya la economía colaborativa y la creación de un mercado único digital”.

Finalmente, Luis Tamayo, de Ouishare, enfatiza la necesidad de modificar los términos y de hablar de nueva economía, en lugar de economía colaborativa. “Seguimos con las estructuras empresariales del siglo XX, pero con un modelo totalmente nuevo”, concluye.