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Según un estudio de BBVA si España hubiera apostado por la flexibilidad laboral al inicio de la crisis, en 2008, se habría evitado la destrucción de cerca de 2.000.000 de empleos a largo plazo y la tasa de paro sería hoy en día 8 puntos inferior.

Desde principios de la década de los 80 y hasta el estallido de la recesión, el paro se acercaba al 18% pero, tras la burbuja inmobiliaria, la cifra superó el 20%, lo que ha situado a España a la cabeza de las naciones desarrolladas con mayor índice de desempleo, al igual que Grecia.

Bajo estas circunstancias y con el objeto de paliar los difíciles resultados económicos, el PP aprobó en 2012 una reforma laboral para flexibilizar el rígido mercado laboral español, que ha sido muy criticada por un gran número de analistas en cuanto a su supuesta flexibilidad. De cualquier modo, BBVA Research ha elaborado un informe en el que estudia los efectos que ha tenido la iniciativa regulatoria sobre el mercado de trabajo español.

El primer dato que destaca el estudio es que, desde 2008, la caída de la demanda (consumo e inversión) originó el descenso del PIB (Producto Interior Bruto) hasta el año 2013. Sin embargo, este hundimiento económico no se reflejó ni en la disminución de salarios ni en la de jornadas de trabajo ya que, por el contrario, la remuneración media por ocupado se incrementó, entre los años 2008 y 2011, más de un 8%.

El resultado de todo ello es que la demanda de empleo disminuyó; es decir, “la escasa competencia en el mercado productivo se sumó tanto a las subidas de impuestos como al incremento de los costes laborales, impidiendo de este modo el ajuste de los precios del conjunto de la economía. De hecho, el mercado de trabajo cayó cerca de un 20% y el desempleo creció en 18 puntos porcentuales hasta superar, a comienzos del año 2013, el umbral del 25%”, añaden los expertos.

Se podría haber evitado la destrucción de cerca de dos millones de empleos

La normativa entra plenamente en vigor a mediados de 2012 con la intención de introducir ciertas dinámicas de flexibilidad en el mercado laboral, tales como reducción de costes de despido o determinados convenios entre empresas. Según revela el informe de BBVA, a partir de la aprobación de la ley, “tanto el número de horas trabajadas por ocupado como los costes laborales moderaron su crecimiento o disminuyeron, facilitando el ajuste del mercado de trabajo”.

Los analistas también afirman que “esa mayor flexibilidad frenó el ritmo de destrucción de empleo, pese al impacto de la recesión y la elevada prima de riesgo, del mismo modo que aceleró la creación de puestos de trabajo desde finales de 2013, cuando el PIB empezó a elevarse”. Es más, el estudio agrega que, “si la reforma laboral no se hubiera aprobado, se habrían perdido 910.000 empleos adicionales hasta el cierre de 2015 y la tasa de paro habría sido 5,1 puntos porcentuales superior a la observada actualmente”, es decir, por encima del 25%.

No obstante, BBVA Research advierte que “si España hubiera apostado por la flexibilidad laboral desde el inicio de la crisis, en 2008, se habría evitado la destrucción de cerca de 2.000.000 de empleos a largo plazo y la tasa de paro sería hoy en día 8 puntos inferior”. En este sentido, el paro en la actualidad se acercaría al 12,9% frente al 20,9% registrado a cierre de 2015.

Finalmente, el informe de BBVA concluye que “todavía son necesarias medidas adicionales ante las debilidades estructurales que persisten en el mercado laboral, como son la alta temporalidad, el desempleo de larga duración, el desajuste entre oferta y demanda o una tasa de paro estructural muy elevada, próxima al 15%”.