adidas vs puma

Dos compañías de calzado deportivo, Adidas y Puma, ambas fundadas en Alemania, por dos hermanos, repiten la historia de su enfrentamiento. Antes, la rivalidad se sentía en el pueblo en la que ambas compañías tienen su sede. Hoy el enfrentamiento está en los tribunales, bajo acusaciones de plagio.

La historia de la ciudad alemana Herzogenrauch está estrechamente vinculada a estas marcas. Pero también a las disputas que desde los años 30 envolvió la relación entre los hermanos, Adolf y Rudolf Dassler. Las disputas se sucedieron como consecuencia de la separación de los dos hermanos de la empresa en la que trabajaban juntos. Rudolf fundó Puma; Adolf hizo lo mismo con Adidas. El pueblo quedó absolutamente condicionado por esta separación, de forma que entre los habitantes del mismo se reproducía este enfrentamiento.

Hoy la realidad entre ambas marcas viene configurada por otro tipo de enfrentamientos, los judiciales. Es cierto que hace algunos años se había alcanzado una especie de armisticio entre ambas compañías, ahora, al parecer, ha caducado. Las disputas que se desarrollaban en las calles, bares y espacios de la pequeña ciudad alemana se han trasladado a los tribunales. Unas disputas en las que los habitantes de la ciudad defendían o criticaban a la marca contraria. La causa de la batalla judicial no es otra que las acusaciones mutuas de plagio en algunos modelos de zapatillas.

El origen de la polémica se sitúa en el uso de un material sintético para suelas creado por Basf. Esta compañía, según asegura desde Puma, comenzó a colaborar en el año 2009 con ellos para desarrollar este nuevo material. No obstante, dos años después Basf dejó de colaborar con Puma para iniciar una nueva relación con Adidas. El resultado de las colaboraciones, el poliuretano termoplástico permitió que Adidas lanzara el modelo de zapatillas “Boost” en 2013. En 2015, Adidas vendió más de 12 millones de pares de este modelo. No obstante, el material no fue patentado y Puma lo utilizó para fabricar su propia versión: la zapatilla “NRGY”.

Ante esta situación, la marca de las tres rayas acusó de plagio a Puma antes los tribunales. Sin embargo, el resultado no fue el que esperaba Adidas y en abril de 2016 un juez de Düsseldorf rechazó la demanda de plagio. La sentencia reconocía que Puma jugó un papel fundamental, antes que Adidas, en el desarrollo del nuevo material. Una sentencia diferentes habría condenado a la marca del felino a perder cualquier posibilidad de alcanzar a Adidas en la lucha por el mercado de las zapatillas de running. Con la sentencia real, en cambio, lo que se aleja es que Adidas constituya una situación de casi monopolio en la producción de zapatillas.

Esta es una de esas historias peculiares que han acabado conformando la realidad económica actual. Una realidad en la que dos grandes empresas, referentes del mundo de las prendas deportivos han crecido en paralelo. Y que como consecuencia de una disputa familiar han acabado copando una gran parte del mercado en juego. Imaginar qué habría pasado si la familia Dassler hubiese sido mejor avenida es un ejercicio de historia-ficción. Pero lo que es seguro es que la industria de las zapatillas y ropa de deporte sería muy diferente.