Los consumidores, a la hora de vincularse a una entidad bancaria, prestan gran atención al tipo de interés que esta ofrece. Sin embargo, hay otro aspecto que también resulta de gran importancia: el cobro de comisiones.

Son muchas las comisiones que deben satisfacer los clientes como consumidores de servicios bancarios. Simplemente el hecho de mantener una cuenta corriente, por mantener descubiertos en cuenta en momentos puntuales de necesidad, por el uso de tarjetas, la solicitud de un préstamo, por retirada de efectivo en otras entidades bancarias o por disponer de una tarjeta de crédito.

No obstante, existen unas pautas para que los consumidores puedan evitar o reducir el pago de muchas de estas comisiones.

Tarjetas de crédito y saldos bancarios

Las tarjetas de crédito se están consolidando como el medio de pago estrella en España. Según los registros del Banco de España hay más de 48 millones de tarjetas de crédito operativas. Y es que, la tarjeta de crédito se ha convertido en un medio de pago de gran comodidad para la ciudadanía. Ahora bien, cabe recordar que las tarjetas de crédito llevan aparejadas una serie de costes.

Para reducir las comisiones que suponen las tarjetas de crédito, una buena estrategia consiste en asociar la nómina o la pensión a una cuenta corriente. En este sentido, han experimentado un gran auge las denominadas cuentas nómina. Pues bien, este tipo de producto, por lo general, supone disponer de tarjetas de crédito con bajas comisiones o sin comisiones.

Aunque la tarjeta de crédito sea el medio de pago estrella, hay quienes aún continúan confiando en el dinero en efectivo. Por ello, a la hora de retirar efectivo, los consumidores deberán estar atentos a la red de cajeros a la que acuden. Conviene evitar las redes no afines a nuestra entidad, pues deberemos pagar mayores comisiones.

Todo cliente preferente tiene su premio. En respuesta a la fidelidad y la experiencia, los buenos clientes pueden negociar condiciones que les permitan reducir o suprimir las comisiones asociadas a las tarjetas de crédito y de débito. Esto se debe a que existe una fuerte competitividad en el sector bancario y en consecuencia, las entidades tratarán de premiar a sus mejores clientes. Por ello, los denominados clientes preferentes también disfrutarán de ventajas a la hora de acceder a productos financieros como fondos de inversión y planes de pensiones.

Otro elemento a tener en cuenta es que todo cliente fiel que mantenga saldos elevados en sus cuentas, dispondrá de un mayor poder de negociación frente a su entidad bancaria. Por el contrario, será más que recomendable evitar descubiertos en cuenta. Hallarse en una posición deudora frente a un banco se paga con fuertes penalizaciones, es más, basta con tener una cuenta en números rojos. Si no saldamos la deuda con el banco, ésta irá aumentando y las comisiones por descubierto y los intereses también.

Son muchos los usuarios que disponen de varias cuentas bancarias, aunque de cara al pago de comisiones, esta no es la mejor estrategia. La solución a esta cuestión pasará por cerrar aquellas cuentas a las que no se de uso y unificarlas. Al igual que con las cuentas que permanecen ociosas, será recomendable dar de baja aquellas tarjetas que no se utilicen, pues como anteriormente explicábamos, conllevan costes de mantenimiento.

La banca online y los nuevos clientes

Como anteriormente mencionábamos, además de una elevada rentabilidad, las bajas comisiones son un factor muy atractivo a la hora de captar nuevos clientes. Así pues, la búsqueda de nuevos clientes lleva a los bancos a diseñar cuentas exentas de comisiones, abarcando un espectro muy amplio de posibles clientes que va desde los más jóvenes hasta los jubilados.

No podemos dejar de lado la banca online que, cada vez, va ganando un mayor peso en el sector financiero. Banca online y tecnología son dos conceptos inseparables. Gracias a ordenadores, móviles y tablets, es posible prescindir de intermediarios, lo que conlleva menores costes. Por ello, los consumidores, entre otras cosas, se ahorran las comisiones que supone el envío de la correspondencia bancaria. La banca online no solo ofrece la ventaja de unas menores comisiones, sino que supone la comodidad de poder llevar a cabo transacciones financieras sin necesidad de acudir a una oficina física.