Las excesivas trabas burocráticas y la alta rigidez laboral obliga a las pymes españolas a reducir su contratación. Desde el estallido de la crisis, un alto número de Pymes se vieron abocadas a echar el cierre y a despedir a su personal, mientras el gobierno, en vez de incentivar la contratación, con la intención de defender las pequeñas realizaba reformas que favorecían la limitación del crecimiento de las mismas, es decir, dañaban lo que quería proteger.

El tejido productivo español está mayoritariamente formado por microempresas, de las cuales, el mayor porcentaje se enmarca en el sector servicios. Según los últimos datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 55% de estas no poseen asalariados.

Este es uno de los grandes problemas que sufre la economía española que ve frustrado su crecimiento debido al pequeño tamaño de las empresas españolas, lo que limita por completo el crecimiento de la economía y con ello, está frenando por completo el crecimiento del PIB español frente al de otros países de la eurozona, que ven como crece su PIB y disminuye su tasa de desempleo con las políticas de incentivación al crecimiento de su tejido empresarial, como es el caso de Inglaterra.

Si analizamos las cifras que nos aporta el departamento del INE dedicado al estudio de las empresas, el 82,8% de las empresas españolas poseen en plantilla a dos o menos asalariados, lo que si lo traducimos a cifras, 2,7 millones de sociedades de las 3,2 millones existentes, no poseen en su plantilla a más de dos trabajadores. Además, de este 82%, 1,8 millones de sociedades no posee ningún asalariado, lo que se traduce en un 55% de sociedades españolas sin empleados a su cargo.

Este es un grave problema para el estado español, ya que el reducido tamaño que poseen las empresas que conforman nuestro tejido empresarial nos hace más vulnerables ante futuras crisis económicas, algo que he España ha experimentado en primera persona en la última crisis sufrida en 2007.

Las empresas españolas, las más vulnerables ante las crisis

Como sabemos, las crisis económicas son el mayor destructor de empleo en un país, esto hace que todas las empresas se vean obligadas a prescindir de personal cuando el país atraviesa una situación de crisis económica, no solo en España, sino también en todo el mundo.

El problema viene cuando hablamos de las empresas españolas, empresas que poseen de media entre 2 y 3 empleados, su crecimiento las hace mucho mas vulnerables a las crisis económicas y más propensas a destruir empleo en épocas de crisis, no porque creen empleo basura, sino porque sus recursos son mucho más limitados que las grandes empresas y no pueden seguir pagando los sueldos y las grandes tasas administrativas que conlleva mantener a un empleado, por lo que los empleados de este tipo de empresas se encuentran en una situación de mayor riesgo.

Cuando se dio la crisis en España, la mayor destrucción de empleo provenía de pequeñas y medianas empresas que se vieron obligadas a despedir personal para sobrevivir a la gran depresión. Entre los años 2009 y 2015, uno de cada cuatro empleos que se destruyó provenía de una pyme (entre 10 y 49 asalariados), respecto a las grandes empresas, que solo destruyeron el 6% de los puestos de trabajo.

Por este motivo, el Gobierno acaba de presentar un plan de líneas maestras en el Congreso de los Diputados para intentar potenciar el tamaño de las empresas españolas.

Un plan que se establece con el fin de eliminar el gran número de microempresas existentes y potenciar la creación de empresas más grandes y el aumento de las existentes para aumentar las posibilidades de crear empleo estable y de calidad en todos los sectores productivos españoles, además de solventar los problemas que frenan el esperado crecimiento de la economía nacional.

Las ventajas y desventajas de la pequeña y mediana empresa

El reducido tamaño de las empresas españolas trae consigo mas inconvenientes que ventajas para la economía nacional y para el tejido empresarial.

Entre las ventajas que posee la pequeña empresa podemos decir que son más ventajas operativas y organizacionales que fiscales y financieras, entre ellas se encuentran la proximidad al cliente, la capacidad para detectar y rentabilizar los nichos de mercado, la flexibilidad para adaptarse rápidamente a los cambios de tendencia, la independencia directiva o la menor conflictividad laboral.

Como podemos ver, todas las mencionadas pertenecen al ámbito operativo de la empresa, ventajas operativas, pero que en caso de que se diese una situación de crisis financiera, la salud financiera de la empresa se vería igual de limitada y afectada.

Los problemas de financiación, los altos costes por no disponer del tamaño adecuado para aprovecharse de las economías de escala, el personalismo, el poco poder de negociación con grandes proveedores y clientes, el retraso tecnológico y la menor cualificación laboral son algunos de los grandes inconvenientes o desventajas que padecen continuamente las empresas españolas por su pequeño tamaño.

Si a esto le sumamos, como hemos comentado, la inexistencia de ayudas e incentivos al crecimiento de las mismas, podemos deducir que el estado español no ha centrado sus esfuerzos en conformar un tejido empresarial sólido, que permita un crecimiento económico estable y una creación de empleo consolidada.

Por último, tenemos que tener en cuenta que en el último año, la presión a estas pequeñas empresas por parte de la Agencia Tributaria Española ha crecido notablemente, por un lado puede parecer una medida acertada por parte del gobierno para eliminar la evasión de impuestos y el blanqueo de capitales, pero si observamos a cuanto ascienden las cuantías de las sanciones que se aplican por las corruptelas de las pequeñas y medianas empresas españolas, podemos observar como ascienden a casi el 60% del beneficio neto de la empresa al final del ejercicio, lo que para algunas empresas significa el despido de parte de su personal para hacer frente a la sanción administrativa.

Un acto que si se aplicasen incentivos fiscales por parte de la administración pública, podrían evitar sin verse en la necesidad de aumentar el gasto público en aumentar las investigaciones y el personal inspector de la Agencia Tributaria.

Una solución más que necesaria

Como pudimos ver en el artículo “Las pymes, el sector más vulnerable ante las crisis económicas”, una intervención gubernamental es totalmente necesaria, se necesita que el gobierno actúe y que el tamaño de las empresas aumente. No se deben poner límites al crecimiento de las empresas sino al revés.

Esta intervención favorecerá la creación de un tejido empresarial más sólido y estable, un aumento en la creación de empleo, además de empleo de calidad y de alta temporalidad, y un impulso al crecimiento económico que auguran las instituciones gubernamentales y privadas para España.

El crecimiento de las empresas que conforman el tejido empresarial español solo traería beneficios económicos y sociales para el país, algo que España necesita desde hace mucho tiempo y que solventaría uno de los principales problemas que afronta desde hace unos años el Gobierno Español.