La consultora Capital Economics ha advertido que el paquete de medidas contra la contaminación lanzado por el gobierno chino puede poner en peligro su crecimiento económico y provocar una desaceleración. La producción industrial podría sufrir una ralentización del 1%, mientras que se teme que el PIB chino sufra una desaceleración del 0,5%. Así pues, el informe de Capital Economics plantea un dilema, ¿crecimiento económico o respeto al medio ambiente?

Los analistas británicos de Capital Economics han emitido un informe que pone en entredicho las medidas anticontaminación que pretende implementar el gobierno chino. Por el contrario, el ministro chino de medio ambiente, Li Ganjie, defendió su plan anticontaminación, afirmando en el XIX Congreso del Partido Comunista Chino que la política medioambiental no perjudicará a la economía del país.

Riesgo de desaceleración económica

La consultora, contradiciendo al ministro de medio ambiente chino, argumenta que las medidas severas contra aquellas empresas que contaminan están perjudicando a las compañías que operan en los sectores industriales. Las normas de calidad y medio ambiente marcan cada vez objetivos más difíciles de alcanzar para las empresas y se prevé que cada vez sean más exigentes, por lo que puede derivar en una desaceleración de la producción del 1%.

En cambio, Pekín se ha comprometido a reducir en un 20% interanual (entre octubre de 2017 y mayo del próximo año) el número de partículas PM 2,5. Estas partículas son las más nocivas para la salud. El esfuerzo por reducir este número de partículas se realizará en la zona más contaminada de China, es decir, en el área Pekín-Tianjin-Hebei.

Pekín ya se ha puesto manos a la obra y el ministro de medio ambiente chino, Li Ganjie, ha enviado equipos de inspección a las empresas de las zonas más industrializadas y por ende las más contaminantes. Estos equipos se encargarán de verificar si las compañías cumplen con la normativa de medio ambiente.

¿Crecimiento económico o medio ambiente?

Capital Economics sostiene que el impacto de estas medidas se puede cuantificar y que por tanto, terminará perjudicando a la economía china. En su informe, la consultora británica recoge que la producción de las fábricas chinas supone la cuarta parte del Producto Interior Bruto. Prueba de ello es que en la industria china, tienen un gran peso empresas dedicadas a actividades contaminantes como la minería, los metales y la industria pesada.

Continuando en esta línea, Capital Economics ha afirmado que son escasas las ocasiones en las que China ha logrado disminuir en un 20% el número de partículas PM 2,5. Y es que la experiencia demuestra que cuando China ha logrado reducir la contaminación, se ha producido un retroceso en la actividad económica e industrial. También añade que en los periodos en los que China cumplió con sus compromisos medioambientales, no se debió a los esfuerzos gubernamentales, sino al descenso de los precios de las materias primas y a momentos de debilidad económica.

Capital Economics sostiene que sería factible reducir las emisiones de partículas PM 2,5 siempre y cuando existan incentivos por respetar los niveles de emisiones.

Queda en manos de China un gran dilema: ¿Proteger el medio ambiente o apostar por el crecimiento económico en un momento en el que es muy necesario?