La buena marcha de la economía de un país depende en buena medida de sus empresas y de sus emprendedores. Pero el camino del emprendimiento no es fácil y a la hora de crear una empresa, hay muchas barreras burocráticas y requisitos que no se lo ponen fácil a quienes desean emprender.

En países como España, crear una empresa no es precisamente un asunto sencillo. De hecho, en nuestro artículo “Crear una empresa en España sigue siendo una odisea” hablábamos de que España se situaba en el puesto 85 en cuanto a facilidades de apertura de empresas. Son muchos los empresarios que se encuentran con gran cantidad de trámites burocráticos, una mala coordinación de las administraciones públicas y la dificultad para conseguir financiación.

La constitución de una sociedad en España requiere tiempo y muchos pasos a seguir, en otras palabras, hay demasiadas barreras administrativas. Para comenzar la actividad empresarial hay que darse de alta como autónomo o empresario, entregar la escritura de constitución en el Registro Mercantil, solicitar un Código de Identificación Fiscal a la Agencia Tributaria, desembolsar un capital mínimo y dar de alta a los trabajadores en la Seguridad Social.

En resumen, un proceso largo y costoso que provoca que muchos emprendedores constituyan sus sociedades en otros países donde los procedimientos son más sencillos.

Si miramos al Reino Unido, encontramos un escenario muy diferente. El capital necesario para constituir una sociedad es muy bajo y la empresa puede estar creada en cuestión de horas. En tierras británicas basta con tramitar una solicitud ante la Companies House, que se encarga del registro de sociedades y ante el HRMC, el organismo público encargado de la gestión y recaudación de impuestos. Una vez constituida la empresa, se recomienda crear una cuenta bancaria en Reino Unido. Por tanto, bastan tres sencillos pasos para poner en marcha un negocio.

Singapur también es un país donde constituir una sociedad es muy sencillo dado que se puede crear una empresa en menos de 48 horas. Un nivel bajo de impuestos y unas leyes muy flexibles para la creación de sociedades hacen que los trámites sean rápidos y sencillos. Sin embargo, operar en Singapur tiene sus inconvenientes puesto que este pequeño país está considerado un paraíso fiscal.

Dirigiéndonos hacia Latinoamérica, merece la pena que analicemos el caso de México. Como exponíamos en nuestro artículo “México, el país de Latinoamérica donde es más fácil hacer negocios”, México lidera el ranking Bussiness Doing como mejor país para llevar a cabo actividades empresariales. No obstante, Panamá, con sus sociedades offshore, sigue siendo el país latinoamericano con mayores facilidades de apertura. En otros lugares de Latinoamérica, la espera para conseguir la apertura de una empresa puede ser algo desesperante, que llega a ser cuestión de varios meses, como sucede en Venezuela.

Si hay un país en el que el emprendimiento es algo inseparable de su cultura, ese es Estados Unidos. Este país ofrece una gran variedad de tipos societarios y muy flexibles. Para un emprendedor extranjero será recomendable crear una Limited Liability Company, es decir, una Sociedad Limitada. Los trámites son ágiles en Estados Unidos, se puede constituir una empresa con poco dinero y no es necesario ser ciudadano estadounidense. Habrá que conseguir los visados necesarios, obtener un número de identificación fiscal y registrar la empresa en las administraciones estatales y locales de impuestos.

Queda claro que la empresa es un elemento fundamental a la hora de generar riqueza en la economía, y por ello, a los emprendedores, como valientes dispuestos a arriesgar tiempo y dinero, debe facilitárseles la creación de empresas y por ello es necesario que los trámites administrativos sean rápidos y sencillos.