A lo largo de la historia ha habido mucha gente dedicada al timo, ya sea con estafas piramidales u otras astucias. El mundo de la gran empresa no se ha librado de los estafadores. Personajes como Madoff, los directivos de Enron o el trader Nick Lesson provocaron pérdidas mil millonarias a sus colegas, ya sea mediante el engaño o la simple ocultación de pérdidas por miedo a declararlas. En este artículo repasamos los cinco mayores escándalos corporativos de la historia.

1. El caso Madoff

Todos tenían al neoyorquino Bernard Madoff por un gurú de las finanzas, sin embargo, llevó a cabo la mayor estafa de la historia de Wall Street. Su legado fue un fraude de nada más y nada menos que 50.000 millones de dólares.

Muchos fueron los estafados por Madoff, entre ellos personalidades públicas con grandes fortunas o financieras como Fairfield Sentry, Kingate u Optimal. Madoff prometía elevadas rentabilidades para atraer a sus clientes, sin embargo, estaba utilizando un sistema de estafa piramidal.

¿En qué consistía la estafa piramidal? Madoff proponía rentabilidades que oscilaban entre el 10 y el 12% que pagaba a los clientes más antiguos con los fondos que recibía de los nuevos clientes. En un principio, Madoff, logró alcanzar una excelente reputación, pero con la crisis que azotaba la economía mundial en el año 2008, dejaron de llegar nuevos clientes y Madoff no pudo pagar las rentabilidades que prometía.

La justicia estadounidense terminó por condenar a Madoff por su estafa a una pena de 150 años de cárcel.

2. El fraude de Enron

En la triste lista de las grandes estafas empresariales encontramos a la compañía energética Enron. Fue creada como una empresa de gas, aunque posteriormente se diversificó hacia actividades como las comunicaciones, la gestión de riesgos y los seguros. Enron tuvo una trayectoria ascendente y llegó a clasificarse como la séptima empresa de los Estados Unidos.

La clave del escándalo de Enron está en la utilización de técnicas contables creativas, es decir, la empresa falseó la contabilidad, todo ello con el apoyo de la prestigiosa firma de auditoría Arthur Andersen.

Ya en 2001 la reputación de Enron comenzó a desmoronarse cuando salió a la luz que la compañía estaba implicada en sobornos y tráfico de influencias. En ese mismo año, se detectó que sus cuentas, maquilladas con la colaboración de la auditora Arthur Andersen, ocultaban una enorme deuda. Las acciones de Enron, que en su apogeo habían llegado a cotizar a un precio cercano a los 90 dólares cayeron hasta un valor inferior a 1 dólar. Los empleados también sufrieron las consecuencias de este fraude y miles de ellos perdieron sus puestos de trabajo.

Ante esta situación, Enron se vio obligada a declararse en bancarrota. Entre los responsables se hallaba Kenneth Lay, el fundador de la empresa, quien fue declarado culpable de fraude, pero al fallecer en 2006 no cumplió su sentencia. Otro de los culpables es Jeffrey Skilling, el cerebro contable del caso Enron, que actualmente se halla cumpliendo una pena de 24 años de prisión.

3. Barings Bank

Fundado por Sir Francis Baring en el siglo XVIII, el Barings Bank era el banco mercantil británico más antiguo. Tal era su prestigio, que era el banco preferido por la reina Isabel II. Como responsable de este fraude encontramos a Nick Leeson, el director de Barings en Singapur, que provocó que el banco entero fuera declarado insolvente.

Leeson inició una carrera ascendente y se convirtió en un hombre muy reputado en el mundo de las finanzas. El banquero logró grandes beneficios personales y para su banco invirtiendo en los llamados futuros.

Sin embargo, el mercado de los futuros se volvió en contra de Leeson y llegaron las primeras pérdidas. Nick Leeson creó la cuenta 88888, que utilizó para esconder todas las pérdidas y los desastres de sus inversiones. Leeson, sin estar supervisado por sus superiores, continuó con una política agresiva que le llevó a un fuerte endeudamiento.

Los auditores descubrieron el fraude de Leeson en un momento cercano al que el presidente del Barings Bank recibió una nota en la que Leeson confesaba sus actuaciones. Era demasiado tarde. En 1995 el banco fue declarado insolvente y terminó siendo comprado por la entidad bancaria y de seguros holandesa ING.

Tan conocida fue la estafa que se hizo una película con el conocido actor Ewan McGregor titulada “El Gran Farol”, película que en Economipedia consideramos una de las 23 mejores películas financieras, de economía y negocios.

4. La quiebra de World.com

World.com era una gran compañía telefónica de los Estados Unidos creada en los años 90 por Bernard Ebbers. En su cénit, durante el boom de las telecomunicaciones, la empresa llegó a estar valorada en 180.000 millones de dólares.

Los problemas de World.com comenzaron ante la fuerte competitividad entre las empresas de telecomunicaciones. Se desataron salvajes guerras de precios y el ascenso del sector de la telefonía móvil, descuidado por World.com marcaron el inicio del ocaso de la compañía.

Nuevamente, nos encontramos con un escándalo empresarial en el que se utiliza la contabilidad para ocultar la realidad de la empresa. En este caso, se contabilizaron erróneamente miles de millones de dólares en gastos corporativos, lo que terminó por provocar un agujero contable que arrastró a la quiebra a World.com.

Como sucede en otras estafas, los grandes perjudicados fueron los accionistas, que vieron caer el valor de sus acciones por debajo de 1 dólar y los miles de empleados de la compañía que perdieron sus puestos de trabajo. Por otra parte, Bernard Ebbers, quien fuese su director ejecutivo, terminó siendo juzgado y condenado a 25 años de prisión. También hay que añadir que en este escándalo se hallaba implicada la auditora Arthur Andersen.

5. Parmalat

La empresa Parmalat fue creada en Italia en el año 1961 y se dedicó a la elaboración y comercialización de productos lácteos. La compañía se consolidó en el sector de la alimentación, llegando a contar con 36.000 empleados. Su éxito le convirtió en un auténtico imperio empresarial en Italia.

En 2003, Parmalat emitió una serie de bonos, lo que fue una sorpresa para Calisto Tanzi, el fundador de la compañía. Tanzi optó por despedir a Fausto Tonna, su director financiero. La nueva dirección descubrió que las deudas de Parmalat eran muy superiores a lo que figuraba en los balances.

Posteriores investigaciones descubrieron que la compañía ocultaba sus pérdidas en cuentas bancarias en países del Caribe y Sudámerica. Muchos accionistas perdieron sus ahorros en el desfalco de Parmalat y su hundimiento repercutió fuertemente en la economía de Italia.

Como grandes responsables de este fraude cabe señalar a Calisto Tanzi y a Fausto Tonna, ambos ordenaron falsear las cuentas para ocultar las deudas de Parmalat. El empresario italiano Tanzi, quien había sido símbolo de éxito, fue arrestado a las pocas horas de que Parmalat declarase la suspensión de pagos.

La empresa entró en bancarrota y solo pudo sobrevivir gracias a la intervención del estado italiano. Ya en 2005, recuperada de su caída, Parmalat volvió a cotizar en bolsa.