En países como España, con una estructura de población envejecida, los economistas se plantean cómo financiar el sistema público de pensiones. Son muchos quienes para complementar la pensión pública apuestan por el ahorro privado. Esto significa invertir en planes de pensiones privados. Sin embargo, las rentabilidades de estos productos financieros no son precisamente sustanciosas.

Desde instituciones como el Banco de España y también desde el sector financiero se ha aconsejado a la ciudadanía invertir en planes de pensiones. Pero estos llamamientos han tenido escaso efecto sobre los ahorradores, que no parecen sentirse atraídos por los planes de pensiones privados.

El funcionamiento de los planes de pensiones es sencillo. Se aporta una cantidad determinada de dinero con cierta periodicidad para que los gestores lo inviertan en títulos de deuda pública o acciones. El objetivo es que las cantidades aportadas vayan incrementándose, pero para que exista una verdadera ganancia, el aumento de la cantidad destinada al plan de pensiones debe ser superior a la inflación.

Baja rentabilidad

Pues bien, la realidad de la rentabilidad de los planes de pensiones en España es poco halagüeña para los inversores. Prueba de ello es que la rentabilidad media de los planes de pensiones en el último año se sitúa en el -0,04%, mientras que la inflación está en el 1,2%. Esto supone una pérdida del 1,24% para los ahorradores.

Pero, no nos centremos en un periodo de tiempo tan corto como la rentabilidad a un año. Analicemos la rentabilidad para un mayor horizonte temporal. El rendimiento a 5 años se sitúa en el 3,33%, mientras que si consideramos un periodo de 10 años, ésta es ligeramente superior al 2%. Es más, para conseguir rentabilidades que superen el 4% deberemos considerar un periodo de 26 años.

La escasa rentabilidad de los planes de pensiones es un hecho en España. Un dato que viene a reforzar esta idea es que apenas el 5% de los planes de pensiones superan rentabilidades del 1%. Y peor aún, alrededor del 50% de los planes de pensiones sufren pérdidas que superan el 0,5%. Con rendimientos tan bajos es normal que el ahorrador sienta desaliento a la hora de plantearse la inversión en planes de pensiones.

Los usuarios de los planes de pensiones

Ahora bien, se nos plantea la siguiente pregunta: ¿Quiénes invierten en esta clase de producto financiero? Evidentemente, para poder ahorrar hay que disponer de un buen nivel de ingresos. Simplificando, quienes más ganan suelen ser los usuarios de planes de pensiones privados. En este sentido, el 52% de las personas con unos ingresos anuales superiores a 51.000 euros invierten su dinero en planes de pensiones.

Recordemos que la tasa de ahorro ha caído en España. Ya en nuestro artículo “¿Tiene España un problema con el ahorro” advertíamos que, con un salario medio de 24.864 euros (datos de la Agencia Tributaria), ahorrar no era una misión sencilla. Y es que, el ahorro de 2017 cayó hasta umbrales de 1999 de acuerdo con las informaciones proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística. Esto explica que entre aquellos cuyos ingresos anuales son inferiores a los 18.000 euros, solo el 7% disponga de planes de pensiones.

Altas comisiones y una fiscalidad poco favorable

Otro hándicap de los planes de pensiones en España son los elevados costes que deben soportar. Las altas comisiones y los elevados impuestos son dos factores que desmotivan al consumidor.

En España, las comisiones se sitúan en el 1,3%, una cifra elevadísima en comparación con países como Gran Bretaña, Alemania y Dinamarca, donde estas solo suponen el 0,2%. Y no hablemos de Holanda, donde las comisiones se sitúan en un exiguo 0,1%. Por ello, las elevadas comisiones acaban desembocando en un sistema de ahorro privado poco rentable e ineficiente.

Los elevados costes de gestión se explican por la baja competencia en el sector de los planes de pensiones, que provoca que las entidades gestoras puedan establecer altas comisiones.

Tampoco podemos dejar de lado la fiscalidad o tributación de los planes de pensiones. De nuevo encontramos razones que desincentivan al consumidor. Bien es cierto que existe la posibilidad de deducirse un máximo de 8.000 euros en el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas por las aportaciones efectuadas a los planes de pensiones, pero al rescatar el dinero del plan de pensiones, se tributa por unos porcentajes que oscilan entre el 19% y el 45%. Por el contrario, los fondos de inversión gozan de una fiscalidad mucho más favorable que va del 19% al 23%.

En conclusión, las bajas rentabilidades de los propios planes de pensiones, la inflación, las altas comisiones y el desfavorable tratamiento fiscal, hacen de los planes de pensiones en España una alternativa de ahorro de escaso rendimiento.