El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha presentado un plan que prevé importantes reformas en materia de impuestos. Trump pretende llevar a cabo una importante rebaja fiscal de la que se beneficiarían empresas y personas. Pero el Presidente deberá explicar cómo compensará el descenso de ingresos que podría para evitar el déficit.

El mandatario estadounidense anunció la mayor bajada de impuestos de la historia de los Estados Unidos. Y es que desde los gobiernos de Ronald Reagan en los años 80 no se habían visto medidas semejantes. Los más optimistas creen que esta rebaja de impuestos podría contribuir a incrementar el Producto Interior Bruto de los Estados Unidos en un 1% anual. Ahora bien, la caída de los ingresos públicos contribuiría a aumentar la deuda pública, que actualmente se encuentra alrededor de los 20 billones de dólares.

La rebaja fiscal como estímulo al crecimiento

Trump ha defendido que su rebaja fiscal busca ayudar a la sufrida clase media norteamericana, afirmando que las empresas regresarán a Estados Unidos, competirán por los trabajadores estadounidenses y que los sueldos seguirán creciendo.

El Gobierno de los Estados Unidos está plenamente convencido de que la bajada de impuestos será el estímulo que necesita la economía. El crecimiento económico de los Estados Unidos no alcanza el 4% o el 5% de los años 90, sino que se encuentra en torno al 2%, aunque el paro se ha reducido hasta el 4,3%. A pesar de todo, Trump se comprometió a que Estados Unidos fuese la vanguardia de la economía mundial.

De conseguir el estímulo necesario para el Producto Interior Bruto podría compensarse la caída de ingresos por recaudación. Pero, ¿cuáles son las rebajas de impuestos que propone Trump? El Impuesto de Sociedades pasaría del 35% al 20% y dejaría los tramos fiscales  en la declaración de la renta reducidos a tres: el 35%, el 25% y el 12%. Los autónomos o aquellas personas que decidan organizarse a través de sociedades no tributarán por el Impuesto de la Renta, sino que pagarán el Impuesto de Sociedades, para evitar de ese modo que ”las rentas personales se conviertan en rentas empresariales”.

El Impuesto de Sucesiones también se vería afectado por esta reforma y sería eliminado. Esta medida beneficiaría a los más ricos, ya que el Impuesto de Sucesiones grava las grandes herencias.

¿Cómo compensar la caída de ingresos?

Por el contrario, los más críticos con las medidas de Trump no creen que las cuentas cuadren. Muchos están preocupados por evitar que se dispare el déficit público, entre ellos Paul Ryan, el Presidente del Congreso, que propuso dejar el tipo del Impuesto de Sociedades en el 25%.

La oposición demócrata no parece muy entusiasmada con el plan fiscal de Trump, pues cree que semejante bajada de impuestos pone en peligro la financiación del Medicare. En otras palabras, el sistema sanitario para personas con bajos ingresos podría sufrir recortes presupuestarios para que el Gobierno pueda cuadrar sus cuentas.

La gran pregunta que muchos se hacen es cómo se lograrán recuperar los 5 billones de dólares que aumentaría el déficit público en los próximos diez años. Trump ha respondido que para evitar el aumento del déficit eliminará las exenciones fiscales. Con todo, las cuentas seguirían sin salirle al Presidente de los Estados Unidos, pues sería necesario equilibrar entre 1,5 y 2 billones de dólares según las estimaciones del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas.