Los precios del vino están registrando un fuerte incremento como consecuencia de las malas cosechas en los países de la Unión Europea. Se está viendo especialmente afectado por esta subida de precios el vino a granel. A pesar de todo, España prevé conservar el liderazgo en la exportación de vino e incluso se espera mejorar los ingresos.

Merece especial atención lo ocurrido en el vino a granel. El año pasado el precio del vino a granel se situaba en los 40 céntimos por litro, sin embargo, el vino blanco a granel 53 céntimos el litro, mientras que el vino tinto alcanza los 64 céntimos por litro. Se espera que todo esto provoque un aumento en la demanda de los vinos más baratos. Por el contrario, los vinos de mayor calidad, como sucede en zonas como la Rioja y el Bierzo sobrepasan los 2 euros por kilo de uva. La Ribera del Duero también se ve afectada y ha multiplicado por dos su cotización. Todo ello se debe a los estragos que han causado las heladas en las cosechas.

El incremento de los precios no solo afecta al vino a granel. Zonas de gran producción vinícola están sufriendo un considerable aumento de los precios. Prueba de ello es Castilla La Mancha, donde se han producido subidas de precios del 65% para los tintos y del 72% para el vino blanco.

Y es que el coste de la uva implica entre el 40 y 50% de los costes totales que suponen la elaboración de los vinos jóvenes. Ante semejante situación, los productores de vino se han percatado de que no pueden repercutir estos costes exclusivamente sobre los consumidores, por lo que les tocará reducir sus márgenes y apostar por vinos de reserva o grandes reservas.

El presidente de las Cooperativas Agroalimentaria, Ángel Villafranca, ve una oportunidad donde otros encuentran un problema. Las malas cosechas han perjudicado especialmente a los países de la Unión Europea, pero a pesar de ello, España puede continuar siendo un país líder en la exportación de vino e incluso mejorar sus ingresos.

Disminución de la producción vinícola

La campaña pasada arrojó unos datos de producción de 44 millones de hectólitros en comparación con los entre 35 y 36 millones de hectólitros del presente año. A la vista de los datos de la vendimia es evidente que ha tenido lugar un importante descenso de la producción. Como anteriormente decíamos, se debe en buena medida a las heladas. Las grandes denominaciones de origen han sido las más perjudicadas, viéndose recortada su producción al 50% en La Rioja, El Bierzo y Rueda. Especialmente castigada ha sido la Ribera del Duero, que acumula un descenso de la producción de dos tercios.

Pese al notable descenso de la producción, no existen riesgos de desabastecimiento para el mercado. La demanda nacional española se sitúa en torno a los diez millones de hectólitros y existen unas reservas acumuladas de 31,9 millones de hectólitros, por lo que los consumidores españoles no tienen motivos para preocuparse.

En lo que se refiere a las exportaciones, España puede estar satisfecha, pues a lo largo de los siete primeros meses de 2017 la facturación por vino exportado ha aumentado un 8,5%. Todo ello es fiel reflejo de que el vino español es considerado un producto de calidad.

Las bajas cosechas han castigado particularmente a países como Francia e Italia, donde las cosechas han descendido un 18% y un 21% respectivamente. Estos datos, sumados en conjunto a nivel europeo han provocado que Europa se encuentre ante su cosecha más baja desde la temporada 1982/1983.

Pero lo que es innegable es que la escasez ha provocado un considerable incremento de los precios del vino. Aunque en lo que se refiere a calidad se espera que estemos ante una excelente cosecha.