El BCE se pronuncia, esta vez para reclamar entidades bancarias fuertes, solventes y valientes que refuercen el panorama bancario europeo y que de este modo, no se puedan ver afectados por las políticas de bajos tipos de interés y la lucha por los clientes. Las continuas luchas que mantienen las entidades bancarias con las políticas monetarias aplicadas por el BCE están poniendo contra las cuerdas a muchas entidades bancarias, que ven como su negocio y sus rentabilidades están perdiendo volumen.

Hace unos meses pudimos ver cómo el banco Santander se hacía con Banco Popular por el precio de 1 euro, o como Bankia y BMN se fusionaban para consolidarse como un gran banco en el panorama bancario español. Estas fusiones también pudimos verlas en el panorama europeo, en Italia, Veneto Banca y Banco Popolare di Vicenza eran absorbidos de igual manera por la gran Intesa San Paolo.

Si no teníamos bastante con la inexplicable adquisición de Banco Popular por el gran tiburón español, el Banco Santander. Meses mas tarde, la solvencia de otro banco español volvió a verse en entredicho, obligando al Banco de España y a la CNMV a tomar medidas extraordinarias para evitar el desplome de la entidad, al contrario de lo que pasó con Popular. Esta vez era el banco Liberbank el que se veía afectado por la situación, viendo como sus acciones se desplomaban con el paso de los días y que por muy poco, no sigue los pasos del Popular. (Vér:“¿Qué ocurre con Liberbank?”)

Con este inestable panorama en el tejido bancario europeo, el BCE, esta vez a través de Danièle Nouy, Presidenta del Supervisor Único, reclama a los bancos europeos que acometan nuevos procesos de integración y se den más fusiones entre entidades bancarias. El objetivo que plantea el BCE con estas reclamaciones es el de consolidar el tejido bancario europeo con grandes corporaciones bancarias, sólidas, solventes y con presencia internacional con el fin de ser menos vulnerables ante los continuos cambios de la economía global.

La presidenta resaltó que estas fusiones pueden ser una clara vía para sacar a los bancos débiles del mercado, además de afrontar con menor vulnerabilidad los grandes retos de alcance a los que se enfrenta la banca europea en estos momentos; las presiones de los inversores sobre la rentabilidad y el ROE bancario y la brutal competencia por los clientes.

Además, Nouy destacó la gran importancia de estas fusiones, ya que afirmaba el excesivo tamaño del sector financiero europeo y la necesidad de la reducción del número de bancos que lo componen.

Por último, aprovechó para animar a las grandes corporaciones bancarias a que sean más valientes y encomienden las acciones pertinentes para aprovechar esto como una vía de crecimiento y traspasar las fronteras, estableciendo fusiones internacionales con otros bancos de la zona euro, algo que la banca hasta ahora, se ha mostrado muy reacia a hacerlo.

Un sector bancario muy saturado

La presidenta Nouy subrayó el gran tamaño que posee la banca europea, pese a la reducción que se produjo durante la crisis.

Nouy resaltó el gran problema que supone esto para la economía europea, ilustrando que “el chocolate es muy bueno si se toma en pequeñas cantidades, pero que se vuelve nocivo si se toma en exceso”.

Además, destacó la gran dependencia que sufre la economía europea de la financiación bancaria, con unos bancos que sus activos totales suponen el 280% del PIB, respecto a otros países como EEUU, donde los activos totales que poseen los grupos bancarios suponen el 88% del PIB, abogando por una economía mas independiente y liberalizada.

Además de esta liberalización de la economía, como hemos dicho en el comienzo del artículo, uno de los objetivos que persigue la presidenta es el de acompañar la salida de los bancos débiles del mercado, apostando por que se produzca por dos vías, la desaparición de estas entidades o, la fusión de las mismas con otros grupos bancarios de mayor tamaño.

Esto traería consigo que las entidades puedan llegar mas fácilmente a obtener las rentabilidad exigida por los inversores, además de la desaparición de la excesiva competencia existente que fuerza a las entidades a una guerra indiscriminada por los clientes, dejando a entidades sin la posibilidad de obtener beneficios y ser rentables.

¿Fusiones internacionales? Sí, pero a mi manera

Ante estas declaraciones de la presidenta del supervisor, Danièle Nouy, el subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, no tardó en pronunciarse y destacar la dificultad y los obstáculos que se aplican a este tipo de fusiones, solicitando que se eliminen esta serie de obstáculos para facilitar, de este modo, las fusiones transfronterizas.

El Subgobernador declaró que aunque lo deseable sería que se diesen este tipo de fusiones entre los grupos bancarios, lamentablemente no es la tendencia que prevalece. Suscribiendo así su compromiso con la presidenta.

No obstante, Javier Alonso pidió al BCE la eliminación de todas las barreras y obstáculos que impiden que los bancos apuesten por realizar fusiones transfronterizas con entidades de la zona euro.

Además, el subgobernador compartió la preocupación de la presidenta Nouy por un posible exceso de capacidad del sector bancario y sugirió una corrección ordenada del exceso de bancos en Europa.

Por último, Alonso defendió los esfuerzos que ha realizado hasta ahora para afrontar la crisis, afirmando que la banca española se encuentra mucho mas capitalizada, saneada y mejor preparada para afrontar los shocks del mercado. No obstante, reconoció que la rentabilidad sobre fondos propios (ROE) de la misma se sitúa (5% ROE medio de la banca española) muy lejos de cubrir el coste de capital de los bancos.

Estas declaraciones por parte del subgobernador dejaron en entredicho la debilidad mostrada por los bancos españoles y la gran amenaza que sufren los balances bancarios ante un contexto de tipos de interés como el actual (0%). Afirmando Alonso que “Hay que ser muy cautelosos con esto”. (Ver “Los bajos tipos de interés se comen la inversión de los conservadores”)

Las Fintech, una competencia cada vez mas fuerte

La competencia Fintech es un tema que cada vez preocupa más a las entidades bancarias, además de ser un sector que afecta directamente a la mala situación que atraviesa el sector financiero europeo.

La aparición de estas nuevas plataformas tecnológicas se ha convertido en una alternativa a la banca tradicional, algo que está reduciendo el volumen de negocio de las entidades bancarias, que ven como cada vez mas clientes se suman al cambio digital y apuestan por este tipo de soluciones financieras. (Ver “Repercusiones de las empresas Fintech en la banca”)

El pequeño tamaño que poseen estas corporaciones hace que sean mucho menos vulnerables a la pivotación en su modelo de negocio, lo que le permite adaptarse de mejor manera a los cambios en el entorno.

Para Javier Alonso, esto es una gran preocupación, que ve muy difícil la transformación de todas las entidades bancarias tradicional al mundo digital, ya que conlleva unos costes muy elevados y que afirma que muchas entidades bancarias de pequeño tamaño no pueden asumirlos y sumarse al proceso de innovación que requiere la adaptación al mundo digital.

Si a esto le sumamos los elevados procesos regulatorios a los que se ven sometidos los bancos europeos, la transformación digital del sector en su integridad es algo impensable a día de hoy.