Las acciones convertibles son acciones que, como bien indica su nombre, tienen la característica principal de que se pueden alterar, cambiando sus propiedades originales.

Tienen la capacidad de transformarse en bonos al cabo de un tiempo determinado, que dependerá de cada tipo de convertible.  También es muy común lo contrario, esto es, que los bonos se convierten en acciones. Por ejemplo, las acciones pueden ser preferentes en primera instancia y más tarde, mudarse a acciones ordinarias.

Toda emisión de acciones convertibles debe ser explicada detalladamente, aportando información por parte de la empresa acerca del contenido de la misma.

Se debe informar acerca de:

  • La fecha de emisión.
  • El vencimiento.
  • El precio de conversión.
  • La relación de conversión, que se define como el cociente entre el nominal unitario del valor y el precio de conversión.
  • El resumen y el folleto informativo de las condiciones de la emisión y el período de conversión.

Las acciones convertibles están asociadas a perfiles de inversores con bajo riesgo que inician su actividad en el mundo de la bolsa, ya que gozan de una rentabilidad fija, dado que durante una primera etapa tendrán la característica de ser un bono a través del cual recibiremos pagos periódicos, para convertirse  en una acción ordinaria al final de la conversión, dónde el riesgo es mayor.

Por tanto, el inversor que ha afrontado esa etapa inicial se puede sentir más cómodo cuando acumula más experiencia, con el objetivo de beneficiarse de una mayor rentabilidad, dado que la volatilidad será mayor.

Decimos que en su primera etapa es un bono porque es el caso más común de acción convertible. Visto de otra forma, es un producto que intenta seducir al inversor inexperto y es una forma de captar la atención por parte de la compañía, dado que las características iníciales se ajustan a su perfil, para que en última instancia, la inversión pueda exponerse a apreciaciones o depreciaciones en el precio como consecuencia de las fluctuaciones de mercado. En este caso, el inversor al suscribir y canjear el bono por una acción ordinaria, podrá cobrar los dividendos que la empresa reparta entre sus accionistas.

La decisión de esta inversión, técnicamente hablando, se fundamenta en la seguridad de recibir cupones o pagos periódicos de forma segura dónde el precio del bono es bajo y su tasa de rendimiento es atractiva. Sin embargo, si se  prevé que los tipos de interés pueden bajar en un futuro, podría ser conveniente ejecutar la conversión a una acción ordinaria dado que los inversores tendrán mas incentivos a demandarla debido los bajos rendimientos de la renta fija.