El acreedor garantizado es una persona natural o jurídica cuyo derecho de cobro está respaldado por una garantía. Esta puede ser, por ejemplo, una vivienda hipotecada u otro bien embargable.

Así, en caso de impago, el acreedor podrá ejecutar la garantía y asegurar el reembolso del crédito otorgado. Aunque la protección no necesariamente es completa. Es decir, no siempre se recupera la totalidad del préstamo, sino solo una parte.

Cabe recordar que un acreedor es cualquier individuo o empresa con la potestad de exigir el cumplimiento de una obligación. Este término se utiliza especialmente para los créditos extendidos por las entidades financieras.

Vale acotar además que la garantía es, en general, un mecanismo para proteger los derechos de un prestamista. Así, con el respaldo de un tercero o de un bien (que pueda venderse para obtener liquidez), se asegura la compensación o la reducción al máximo de eventuales perjuicios producidos por el deudor.

Tipos de acreedor garantizado

Existen dos clases de acreedor garantizado:

  • Con garantía total: Si la deuda que debe cobrar el acreedor está cubierta totalmente. Esto sucede, por ejemplo, en el caso de los créditos hipotecarios donde la garantía es la vivienda misma.
  • Con garantía parcial: Si solo se asegura el cumplimiento de una parte de la obligación del deudor. Supongamos, por ejemplo, que el préstamo ha sido de US$ 20.000 y la garantía presentada es un auto con un valor de US$ 10.000.

Aspectos clave del acreedor garantizado

Entre los aspectos clave de los acreedores garantizados destaca su presencia en operaciones de altos montos, como los créditos hipotecarios. De esta forma, las entidades financieras reducen el riesgo de su actividad.

Debemos tomar en cuenta además que si el préstamo posee una garantía, se reduce la probabilidad de impago. Por consiguiente, el tipo de interés, que determina el gasto financiero, debería ser menor.