Un activo subyacente es aquel activo financiero sobre el que caen contratos financieros, es decir, el valor de referencia de determinados derivados financieros.

Como sabemos, en finanzas existen productos como futuros, opciones, warrantsswaps y otros productos que no son activos por sí mismos, sino que dependen de la cotización, evolución y precio de otro activo concreto, este activo se denomina activo subyacente. El activo subyacente es el origen sobre el que se deriva el valor de los contratos (instrumentos) financieros.

Imaginemos que tenemos un vecino que cuenta con una plantación de maíz. Nosotros necesitamos ese maíz para nuestra granja, por lo que decidimos llegar a un acuerdo con él. Para ello pactamos con él un precio futuro sobre la cosecha, valorado en 1.100€ (actualmente esa misma cosecha vale 1.000€), que nos da derecho a adquirirla en seis meses al precio pactado. El activo subyacente sería el maíz, mientras que el contrato derivado sería el acuerdo al que hemos llegado con el vecino. Con esa opción de compra, nosotros podemos venderla a un tercera al precio que queramos, poniendo interés en que quizás el maíz esté más caro dentro de seis meses, o quizás más barato.

Algunos de los instrumentos que trabajan con este tipo de activos son las opciones y futuros. Estos instrumentos permiten a su tenedor comprar o vender un determinado activo (subyacente) en un determinado momento a un precio pactado previamente. Estos instrumentos pueden usarse como cobertura (protección) a variaciones en el mercado, o simplemente a método especulativo, intentando sacar la mayor rentabilidad a las oscilaciones en los precios.

Otros ejemplos son los activos sobre los que trabajan los fondos de inversión. Cuando un fondo obtiene rentabilidad sobre un índice bursátil, materias primas o negocios inmobiliarios, esos activos son los denominados activos bases o activos subyacentes.