La Agencia de Cooperación y de Información para el Comercio Internacional es la organización internacional encargada de ayudar técnica y diplomáticamente a los países pobres a la mejora en el comercio internacional

Este organismo, ACICI, con sede en Ginebra, nació al albor de los acuerdos GATT en 1964 para ayudar a los países menos favorecidos (denominados PMF) a entender las normas del comercio internacional, conseguir una política comercial internacional más activa y ayudar a establecer medidas y cambios en su estructura legal y económica para adaptarse a la reducción de aranceles.

Actualmente esta agencia pertenece tanto a la Organización Mundial del Comercio (OMC) como a la ONU, y en cuya gestión participan diversos países desarrollados así como otros en vías de desarrollo. Estos países prestan asesoramiento a países que participan en los acuerdos comerciales, arancelarios y de liberalización para ayudarles a beneficiarse de las medidas internacionales y transacciones de productos (exportaciones e importaciones), pero no mediante medidas económicas, sino que establecen estrategias y sinergias geográficas con las que competir en igualdad de condiciones con países más potentes. Se trata pues que estos países no salgan perjudicados de los acuerdos y negociaciones resultantes de los GATT.

Las medidas van enfocadas así a mejorar y cambiar la estructura interna y preparar al país para el proceso de globalización así como organizar y elaborar unos conocimientos, técnicas y ventajas competitivas de estos países sobre sus socios.

Críticas al funcionamiento de la ACICI

Una de las principales críticas de movimientos antiglobalización e igualitarios es que esta agencia, junto con la OMC y lobbies internacional tratan de organizar la producción y economía de países pobres para entrar en una competencia global e imperialista dirigida por las principales potencias, o lo que es lo mismo, que enseñan al país a ser una colonia de las potencias principales y donde realmente estos países no logran mejorar, sino ser un mero cliente de los productos del primer mundo.