Se define como ahorro bancario a todos aquellos recursos financieros procedentes del ahorro personal que están depositados en alguna de sus formas en entidades financieras y de crédito.

En general, todos los recursos monetarios depositados en cualquiera de sus formas en una entidad bancaria podría ser ahorro de tipo bancario. En este sentido, cualquier producto en sus diversas modalidades que se realice entre un particular y la entidad bancaria que suponga una cesión de recursos de ahorro sería considerado ahorro bancario.

Cómo se desarrolla el ahorro bancario

Las personas y las organizaciones suelen acudir a las entidades bancarias para guardar y rentabilizar su dinero, ya que además de ser una forma segura, es la vía principal por las que se realizan las transacciones de pagos (recibos, gastos,…) e ingresos (nómina, transferencias…). Sin embargo, también existen otras modalidades de ahorro no bancario, como el mero hecho de guardar dinero en casa o por ejemplo prestar dinero a un particular por el que nos va abonando dicho dinero y un interés.

Los ahorradores que depositan sus ahorros en entidades bancarias están protegidos por un organismo público que respalda hasta una cantidad límite (100.000 euros en España) en caso de que el banco quiebre o no cuente con liquidez suficiente para atender la demanda de retirada de fondos. Este organismo, llamado Fondo de Garantía de Depósitos respalda a los impositores en caso de alguna circunstancia mencionada anteriormente

Tipos de productos de ahorro bancario

    • Cuentas corrientes o cuenta de ahorro a la vista. Suelen ser cuentas con libre movilidad de los recursos y disponibilidad inmediata, a través de la cual cualquier particular puede realizar pagos corrientes y recibir ingresos habituales. Se trata de un producto de alta liquidez y reducido o nulo interés.
    • Cuentas de ahorro. Son similares a las anteriores con la diferencia de que en estas cuentas no se puede realizar transacciones como las anteriores, sino que sirven de excedentes y ahorro propiamente dicho, por lo que suelen estar mejor remuneradas.
    • Depósito o cuenta a plazos. Son las imposiciones a plazo fijo que suelen contar con reducida disponibilidad, menos liquidez pero a cambio obtienen una mayor rentabilidad, derivada de ceder el dinero sin hacer uso durante un tiempo.