Un asegurado es el nombre con el que se denomina a aquellas personas físicas o jurídicas que ejercen como titulares en contratos o pólizas de seguros. A través de esta protección se despreocupan de los posibles perjuicios contra sus bienes o incluso su integridad a cambio de una cuota o prima a una compañía de seguros.

De este modo, el asegurado es la persona que recibirá la compensación o indemnización en los casos que su contrato de seguros recoja, al ser el propietario del elemento dañado o perdido. En el caso de los seguros en vida será una tercera persona designada por el asegurado la responsable de recoger dicha cantidad de dinero.

Según suelen estipular este tipo de contratos, el asegurado es sobre quien recae normalmente el riesgo del que se ocupa la póliza y que se encarga de cumplir las obligaciones relativas a la contracción del seguro en particular.

En ese sentido, existen ocasiones en las que la persona que contrae el seguro (al que se llama también tomador) es una persona diferente al propio asegurado. Por ejemplo si un padre contrata un seguro de automóvil para su hijo, el primero será el tomador y el segundo el asegurado al ser quien soporta el riesgo en caso de accidente o daño contra el coche.

Existen casos en los que es estrictamente necesario que el asegurado sea una persona física, como en aquellos seguros que cubren riesgos personales; es decir, seguros por accidente o de vida. Ya en el resto de modalidades, primordialmente relacionados con contratos de responsabilidad o de patrimonio, sí que es posible que el asegurado tenga la fórmula legal de persona jurídica.

A cambio de la evidente protección que otorga poseer una póliza de seguros, la persona asegurada asume la obligación de pagar periódicamente las cuotas o primas que la entidad aseguradora le exige atendiendo a un examen o cálculo de riesgo previo a la contratación del seguro.

Alternativamente, el asegurado también debe cumplir con otra serie de requisitos, como comunicar a la empresa si ocurre un siniestro o perjuicio sobre el elemento protegido, los daños sufridos por el mismo y cualquier otro tipo de circunstancia relacionada. Un ejemplo de esto último son los partes de accidente, documentos que explican los daños sufridos por un vehículo en caso de accidente.