La auditoría del activo es la parte de la auditoría contable que revisa las cuentas de activo (tanto corriente como no corriente).

El objetivo de la auditoria del activo es verificar que dichas cuentas se han contabilizado de manera que reflejen la imagen fiel de la empresa.

Los activos de una empresa son el conjunto de bienes y derechos de los que ésta dispone o puede disponer (tanto a corto como a largo plazo). Por tanto la auditoría del activo pretende obtener evidencia de que distintas partidas, tales como, existencias,  derechos de cobros sobre clientes, valoración de intangibles, maquinaria etcétera, se encuentran contabilizadas acorde  al marco de información financiera aplicable y no presentan errores ni omisiones significativas.

Partidas de mayor riesgo en el activo

Aunque puede existir un riesgo de incorrección (sea o no material) en cualquier partida de activo de las cuentas anuales, existen algunas más susceptibles de presentar dichos riesgos.

En relación al activo no corriente podemos citar:

  • Las relacionadas con el inmovilizado material. Las empresas, en algunas ocasiones, pueden sobrevalorar sus activos (terrenos, construcciones). Esto puede ser por ejemplo, para presentar unos estados contables más sólidos y así mejorar sus ratios, para ser más atractiva para los inversores o a efectos de fusión. Esto también puede ocurrir a la inversa, es decir que los activos estén registrados por un valor menor al que deberían estarlo.
  • Las contenidas en el epígrafe inversiones inmobiliarias. Por la misma razón que la anterior.
  • Las relacionadas con inversiones en empresas del grupo a largo plazo. Estas son el principal foco de sospecha para los auditores de posibles irregularidades contables. Cuando hay grandes grupos empresariales compuestos por un organigrama complejo, es más sencillo para las empresas camuflar operaciones que no se han realizado acorde al marco de información financiera aplicable.

En relación al activo corriente podemos citar:

  • La relacionadas con existencias (sobre todo en relación a la variación de un año a otro). Aunque debe existir una coherencia entre el nivel de ingresos de una empresa y la variación de existencias que ésta ha tenido, en ocasiones son objeto de manipulación. Esto puede realizarse por ejemplo, de cara a presentar un menor resultado de ejercicio.
  • Las incluidas en deudores comerciales y otra cuentas a cobrar. Pueden existir saldos de clientes que permanezcan un largo período en el balance sin ser cobradas. De acuerdo con la norma contable se debería de dotar un deterioro por estas partidas. Estas partidas pueden no haberse deteriorado para no empeorar las cuentas anuales.
  • Las partidas pertenecientes a inversiones en empresas del grupo y asociadas a corto plazo. El enfoque del auditor es el mismo que para el largo plazo.