La autarquía es una situación de independencia y autosuficiencia total en términos políticos y socioeconómicos. Un territorio caracterizado por ser autárquico no realiza ningún tipo de intercambio comercial con el exterior, pues consume internamente todo lo que produce por sí mismo.

La formación de autarquías económicas siempre ha respondido a la necesidad de llevar a cabo procesos de autoabastecimiento, imposibilitando operaciones de compra y venta al exterior o la existencia de flujos de capital. Esto conduce a que las diferentes necesidades de sus habitantes tengan que satisfacerse con la propia producción del lugar.

A nivel práctico, es fácil identificar un estado autárquico en el ámbito económico como economía cerrada, al no participar en actividades de comercio con otros países y, por lo tanto, no contar con importaciones y exportaciones. Es el estado el que por medio del total control de los niveles de precios, los sistemas de producción y condicionando los patrones de consumo lleva la batuta de la vida económica del país.

Un régimen autárquico es principalmente beneficioso para los agentes productores de la economía del país, que no tienen que enfrentarse a competencia extranjera. En ese sentido, a menudo este tipo de políticas económicas tienen como objetivo la promoción e incentivo de las industrias locales o regionales.

En autarquía es el gobierno central el que tiene pleno control sobre los recursos naturales con los que cuente el país y su tejido industrial, al no depender de factores externos. En ese sentido, tienen más posibilidades de funcionar como autarquías aquellas zonas que cuenten con una base mayor de recursos naturales o energéticos y un firme sistema productivo de cara a su autoabastecimiento e independencia de otros.

No obstante, el hecho de no poder importar bienes y servicios del exterior hace que el nivel de producción necesario para contentar las necesidades de la población sea la mayor parte de las veces inalcanzable con este sistema.

La evolución histórica ha demostrado que la autarquía más extrema es una utopía, ya que en el mundo actual el intercambio entre países por medio del comercio internacional es necesario, en parte gracias al considerable aumento demográfico que ha experimentado el planeta.

Es necesario distinguir entre periodos breves de autarquía en un sitio, normalmente debido a un conflicto político y bélico o a desastres naturales y un más prolongado en el tiempo.

Ejemplos de economías en autarquía

A menudo son las dictaduras u otros sistemas totalitarios los que aplican esta vía económica, principalmente por motivaciones ideológicas (tanto de izquierda con los regímenes comunistas de la desparecida URRS o actualmente en Corea del Norte o por la derecha con la Alemania Nazi).

Así, encontramos ejemplos históricos de economías autárquicas en periodos posteriores a grandes guerras del siglo XX, como España tras la Guerra Civil y en la primera etapa de la dictadura franquista.