El aval técnico es un tipo de aval que respalda el cumplimiento de una prestación que no implica el desembolso de dinero.

Esta modalidad de afianzamiento garantiza la entrega de un bien o servicio. Nos referimos, por ejemplo,a la construcción de una obra pública en un plazo determinado.

El objetivo del aval técnico es atestiguar la capacidad del avalado para cumplir con sus obligaciones. A cambio, la empresa respaldada realiza un pago que puede incluir diferentes tipos de comisiones, que varían según el avalista.

Diferencia entre aval técnico y económico

Existen varias diferencias entre el aval económico y el técnico. En el segundo, el avalado es un vendedor o proveedor.

En cambio, quien contrata un aval económico es un comprador o un prestatario, en caso se trate de un aval comercial o financiero, respectivamente.

Asimismo, si sucede un incumplimiento, el garante del aval técnico no asume la obligación de efectuar el compromiso contraído por el avalado.  En lugar de ello, paga una indemnización.

Para entenderlo mejor, supongamos que se estaba avalando -por ejemplo- la edificación de un estadio olímpico en un año. Entonces, si a los doce meses la obra está inconclusa, el avalista no tiene la responsabilidad de culminarla.

En contraste, el garante de un aval económico se hace responsable de emitir el mismo desembolso que debía efectuar el deudor.

Ejemplo de aval técnico

El aval técnico es usual en los compromisos contraídos ante organismos públicos. Nos referimos, por ejemplo, a la concesión de una carretera por parte del ayuntamiento.

Entonces, la empresa encargada de la obra debe presentar a las autoridades un aval técnico. Si la autopista no se entrega en el plazo acordado, la entidad estatal podría ejecutar el aval y recibir una compensación.

Igualmente, las autoridades requieren un aval financiero por si la carretera no cumple con los estándares de calidad previstos o por si los costos de su construcción superan lo estimado.