Un banco industrial es aquel encargado de ofrecer servicios a empresas y grandes corporaciones ya sea mediante la creación de empresas o mediante el desarrollo de las mismas.

La forma de colaboración con estos bancos ha sido a través de la participación en el accionariado de las empresas con las que tienen intereses, aportando financiación y obteniendo beneficios, por lo que en muchas ocasiones los bancos industriales formaban la matriz de un complejo holding de empresas de carácter industrial.

La banca industrial ha estado generalmente enfocada a todo tipo de clientes, desde pequeñas empresas a grandes corporaciones, si bien en los últimos años la mayor parte de los bancos industriales fueron absorbidos o su naturaleza cambiada por parte de la banca comercial, que ha sabido diversificar su objeto social con el fin de estar presente en todos los sectores, y no especializarse como antaño.

Operaciones del banco industrial

Los bancos industriales tienen delimitadas sus funciones hasta las meramente corporativas o de grandes volúmenes, ya que por contra a la banca comercial, no podía realizar servicios de depósito, ahorro y otras comunes a la banca tradicional.

  • Operaciones de financiación: a largo y medio plazo, han optado por labores de asesoramiento y prestación de capital, ya fuera mediante la concesión de créditos, préstamos y empréstitos con otras empresas para poder captar recursos y realizar actividades.
  • Gestión de avales: generalmente las empresas grandes deben de contar con avales bancarios que garanticen ciertas transacciones con terceros.
  • Financiación de activos: ya sea para mejorar las condiciones del activo fijo o las inversiones, mediante compra de paquetes accionariales o de otras sociedades.

Evolución del banco industrial

Los bancos industriales han ido perdiendo protagonismo hasta convertirse en una parte más de la banca comercial, si bien hoy día todos los bancos tienen una sección de banca para empresas o banca corporativa. Los bancos industriales o de empresas existentes hoy día están muy segmentados en torno a los bancos de inversión.

La banca industrial se desarrolló durante el siglo XIX al calor de las revoluciones industriales, ya fuera complementando la dinamización de industrias en sectores atractivos o mediante el préstamo y ahorro de organizaciones ya existentes que tenían necesidades de financiación.