El barbecho es un concepto propio de la agricultura que se basa en el descanso de cultivo en una extensión de terreno durante un periodo determinado para su mayor productividad futura.

En el ámbito económico de la explotación agrícola, el barbecho es un concepto muy común a la hora de planificar los periodos de cultivo. Por medio de un calendario de rotación de cultivos, los profesionales de la agricultura estudian los ciclos más favorables para conseguir una mayor y mejor producción.

Habitualmente, un periodo de barbecho suele extenderse a lo largo de dos o tres años en terrenos de secano o de cuatro a seis meses en terrenos de regadío. Además también influye especialmente el tipo de producto a cultivar y de la composición del terreno.

No obstante, el avance o desarrollo de productos químicos y su empleo en los terrenos han hecho que estos plazos necesarios para la recuperación se hayan ido reduciendo gradualmente, pues ayudan a la tierra a recuperar sus propiedades a través de dichos estímulos artificiales (nutrientes bioquímicos, fertilizantes minerales…)

Eficiencia económica como finalidad del barbecho

El objetivo de la realización del barbecho en las fincas agrícolas responde a la necesidad de que las tierra sea lo más óptima posible para producir un nivel de calidad de producto mínimamente exigible por la empresa agricultura. Gracias al periodo de descanso se recuperan los nutrientes necesarios, situándose al final del plazo el terrero listo para un nuevo cultivo.

En otras palabras, esta práctica sirve para evitar una sobreexplotación de la tierra y el deterioro del producto desarrollado. En términos económicos, el barbecho es un instrumento para lograr un mayor nivel de eficiencia en el sector agrícola.

Otra de las características principales del barbecho es la ya citada rotación de cultivos. Mediante esta rotación se establece un orden mediante el cual en la misma parcela de terreno se cultivan distintos tipos de producto (por ejemplo, cambiando de trigo a maíz).