Un benchmark basado en valores personalizados es un tipo de benchamark que utiliza para su composición valores concretos del universo de inversión del gestor para construir ese benchmark.

Por ejemplo, si un inversor quisiera invertir en acciones de larga capitalización de Estados Unidos y Europa podría utilizar un benchmark que consistiera en las 15 empresas de mayor capitalización del S&P 500 y las 10 de mayor capitalización del Eurostoxx 50.

Algunos gestores no invierten en todos los valores que les posibilita su inversión, por lo que un benchmark basado en valores personalizados puede ser más efectivo que un benchmark basado en índices generales*. Las ponderaciones de cada valor que forman el benchmark pueden estar igualmente distribuidas, distribuidas por capitalización bursátil o por una distribución personalizada.

La selección de los valores del benchmark requiere tanto de un amplio universo de valores como de un conjunto de criterios de selección acordes con el proceso de inversión del gestor.

Una de las principales ventajas de este tipo de benchmarks es que cumplen con todas las propiedades de un buen benchmark, son muy fáciles de monitorizar y conocer el riesgo de la inversión. Por el contrario, puede ser muy caro de construir y si no existe suficiente información del estilo de inversión del gestor puede ser imposible de construir.

Pasos para construir un benchmark basado en valores personalizados

Para construir un benchmark basado en valores personalizados primero se debe seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar los aspectos destacados del proceso de inversión del gestor.
  2. Seleccionar los valores compatibles con ese proceso de inversión.
  3. Idear un sistema de ponderación de los valores de referencia, incluyendo la posición de liquidez.
  4. Revisar el benchmark preliminar y hacer modificaciones.
  5. Reequilibrar el benchmark con una frecuencia predeterminada. en un horario predeterminado.