Un benchmark de retorno absoluto es un tipo de benchmark que tiene como objetivo alcanzar un rendimiento previamente fijado, como por ejemplo, una rentabilidad del 5% anual.

Dado que el benchmark es un punto de referencia utilizado para medir el rendimiento de una inversión, el benchmark de retorno absoulto supondrá el éxito de una inversión si ésta supera en el plazo previsto el objetivo de rentabilidad relativa (si obtiene por ejemplo un 6% de rentabilidad cuando su benchmark es 5%) y un fracaso si obtiene menos (si obtiene por ejemplo un 4% de rentabilidad cuando su benchmark es 5%).

Una de sus ventajas es que es una técnica muy simple y directa, aunque no se puede utilizar como alternativa de inversión si queremos invertir directamente en el benchmark, lo que es una de las cualidades de un buen benchmark.

Es un tipo de benchmark muy utilizado en Europa, donde los inversores se fijan en objetivos de rentabilidad absoluta.

Una de las maneras más efectivas de lograr el objetivo del benchmark de retorno absoulto sin asumir demasiados riesgos es combinar una estrategia gestión activa (largos y cortos) con una proporción elevada de bonos, letras o otros tipos de activos libres de riesgo.