El benchmarking es una técnica empresarial que consiste en utilizar un “comparador” o “benchmark”a modo de referencia sobre aquellos productos, servicios o procesos de trabajo eficientes que se consideran como la mejor práctica en ese área.

La palabra benchmark proviene del inglés y significa ‘punto de referencia’ o ‘parámetro’. También se utiliza en finanzas para medir el rendimiento de una inversión.

En el benchmarking, el comparador que se utiliza como benchmark es la práctica ideal a la que quiere llegar una organización para mejorar, puede ser una práctica que se lleva a cabo internamente en la empresa o una práctica externa que ha tenido éxito. Puede ser por ejemplo un producto interno que ha gozado de mucho éxito, el cual servirá de referencia de otro producto para intentar que tenga el mismo éxito que el primero.

Si el benchmark utilizado es externo a la empresa la técnica de benchmarking implicará aprender las prácticas desarrolladas por la competencia para después adaptar sus propias practicas a las de la competencia, aplicando los cambios necesarios y así conseguir mejorar su producto o servicio. Para realizar un buen benchmarking no basta con copiar la buena práctica de otra empresa, sino que es necesario adaptar las circunstancias y características propias, comparando el desempeño de estas empresas mediante distintas métricas.

El benchmarking sirve para realizar un análisis comparativo de los productos o servicios que ofrece la competencia, realizado a fin de mejorar un producto ya existente o de diseñar uno nuevo en cualquier sector. Este estudio o técnica busca orientar las mejores prácticas y estrategias con la finalidad de encaminarse a la mejora continuada y orientada a los clientes.

Es una herramienta esencial que ayuda a conocer lo que hace la competencia, adaptándose así a las necesidades particulares de la empresa, para efectuar los ajustes competentes según la circunstancia y el momentum propio de la empresa u organización.

Si bien tradicionalmente el benchmarking se ha limitado a las grandes organizaciones empresariales, actualmente también se emplea en la administración pública de muchos países con la finalidad de mejorar procesos y sistemas y de evaluar la implantación de políticas de gestión y de estrategias para la ciudad, provincia o comunidad. Los resultados que se han obtenido a raíz del empleo de esta herramienta en el sector público evidencian el desarrollo de servicios más eficientes.