El beneficio económico es un concepto ampliamente extendido y empleado en el ámbito económico, tanto a nivel macroeconómico como microeconómico que se refiere a la diferencia entre ingresos y costes derivados de una determinada actividad económica.

Desde un punto de vista más amplio y cercano a la visión macroeconómica, el beneficio económico se entiende como un incremento en la riqueza de un país o región en particular, el cual experimenta un determinado nivel de progreso que repercute positivamente en sus habitantes. A este nivel, la forma de medición del beneficio económico más extendida es el Producto Interno Bruto (PIB).

Normalmente suele relacionarse el concepto de beneficio económico con el de creación de riqueza o valor en un país, por ejemplo. También es frecuente a este nivel denominar a este concepto como “utilidad” o “utilidades”. En ese sentido, una de las premisas más claras a la hora de crear empresas y acometer negocios es la búsqueda de rentas para los dueños o accionistas y maximizar el beneficio en el futuro. Es decir, estaríamos hablando de las bases del concepto de beneficio empresarial.

El beneficio económico refleja este cambio en la riqueza o el nivel de ganancias en determinados períodos, comparando los mismos y tratando de representar si ha existido algún tipo de creación de valor. Por ello suele realizarse una comparación o resta entre los fondos propios de cada período para observar estos posibles cambios:

Beneficio económico = Fondos Propios (periodo X) – Fondos Propios (periodo X-1)

Por otro lado, es necesario hablar del beneficio contable: la manera en que el beneficio económico se representa a nivel práctico en la cuenta de resultados de una empresa. Este tipo de beneficio refleja la diferencia existente entre ingresos y gastos de un periodo.

Beneficio contable = Ingresos – gastos

Ver: diferencia entre beneficio económico y beneficio contable.

El beneficio al que más solemos referirnos en la actualidad empresarial se calcula entonces averiguando la diferencia producida al restar unos costes a unos ingresos totales derivados de llevar a cabo una producción de un bien o servicio y darle salida en el mercado. En ese sentido, este concepto también está especialmente presente como no podía ser de otra manera en campos como la contabilidad y la microeconomía.

Al entrar en operaciones o actividades económicas, los agentes (personas, empresas o incluso naciones) asumen que para obtener ganancias deberán afrontar importantes costes o gastos relativos de producción y distribución característicos de dicha actividad. La existencia de un beneficio o no dependerá como se ha indicado anteriormente de que los ingresos obtenidos sean mayores a dichos costes.

La manera en que las empresas reflejan formalmente su beneficio es a través de la cuenta de resultados, antes conocida como cuenta de “pérdidas y ganancias”. Se trata de uno de los cuatro estados financieros presentes en la contabilidad de una compañía.

En formato de cascada, esta cuenta llega hasta el resultado final o beneficio a través de un desglose de ingresos a los que se restan gastos derivados de actividades económicas emprendidas e impuestos correspondientes.