Un bien demanial son los bienes y activos de dominio público, ya sea mediante la titularidad pública, sometido al uso general o público y para disfrute colectivo.

Los bienes demaniales son aquellos sometidos dentro del patrimonio de la Administración pública. Sin embargo, todos los bienes de la Administración no son de carácter demanial, sino que pueden ser privados de titularidad pública, que son aquellos en los que el estado funciona como un ente o persona privada (participación en una sociedad, propietaria de un edificio, vehículos de las administraciones…)

Por el contrario, los bienes demaniales son específicos de las administraciones públicas, ya que se refiere a aquellos que, siendo de titularidad pública, se encuentren afectos al uso general o al servicio público y aquellos en los que la ley diga expresamente que son bienes demaniales. Es precisamente el hecho de afectación al uso general o público el que difiere un bien demanial del resto.

Características de los bienes demaniales

Este tipo de bienes son característicos del estado, emanan de las constituciones y leyes de un territorio y cuentas con unas características especiales con las que no cuentan el resto de bienes privativos:

  • Es decir, no se pueden transmitir, aunque si que se permite la cesión, lo que en la práctica, es una transmisión aunque jamás se transmite la propiedad.
  • Estos bienes no pueden ser prenda, hipoteca ni motivo de embargo por nada ni nadie.
  • No cabe el derecho ni principio de prescripción de la titularidad.
  • Tienen que destinarse por ley al uso y servicio público, salvo en aquellas situaciones debidamente justificadas por motivos de seguridad o interés general.
  • Tienen que estar debidamente registrados, cuantificados e inventariados. El hecho de ser no transmitible de ninguna forma no indica que no tengan que controlarse.

Es posible que alguna vez nos hayamos preguntado a quien pertenecen esos bienes que nos rodean y que tomamos como propios, por ejemplo los numerados en el ejemplo de abajo, y la respuesta es que al sector público, que además es el encargado de su mantenimiento y buen uso.

Sin embargo, debemos diferenciar aquellos bienes que, aunque sean de titularidad y uso público, no cumplen los requisitos anteriores, como son bienes privativos del sector público, por ejemplo vehículos, edificios, participaciones industriales, … que sí que se pueden transmitir, negociar y vender.

Ejemplo de bien demanial

Un ejemplo claro de bien demanial es la calle de cualquier municipio, una plaza, las aguas territoriales, las autovías y carreteras, los bosques, aguas subterráneas, ríos, puentes…
Podríamos decir que son todos aquellos bienes y activos (fundamentalmente naturales e infraestructuras) que no tiene propietario físico o jurídico.