Son un bien superior todos aquellos cuyo consumo y adquisición se incrementa al aumentarse la renta de un sujeto o grupo de individuos.

En general, y dependiendo de la tipología del bien, puede establecerse una relación con la economía y las técnicas de consumo. En este caso, conforme crece la renta las personas dedican una cantidad mayor al consumo de estos bienes, casi siempre relacionados con el lujo y productos de mayor precio (joyas, coche, ocio, viajes…). Suele ser la renta la que difiere unos tipos de otros, y hacen cambiar los patrones del consumo, como con los bienes inferiores, cuya demanda aumenta a medida que la renta decrece. Serán productos de primera necesidad, de peor calidad y bajo precio, como la margarina, comida rápida, vehículos usados y vestimenta de peor calidad.

En el ámbito económico los bienes superiores representan aquellos característicos de los incrementos de renta con el resto de factores estables (oferta, demanda, calidad, paro..), por lo que la elasticidad de estos bienes es positiva al crecer proporcionalmente al incremento de renta, es decir, la demanda de estos bienes crece más que las mejoras en la renta.

Diferencia entre bien superior y bien de lujo

En los bienes de lujo el consumo y adquisición de productos se incrementa más que proporcionalmente ante incrementos en la renta, como por ejemplo un yate, mansiones o coches de alta categoría. Suele tener una relación directa con la renta, pero sin embargo permanecen más estables ante diferencias en los crecimientos de renta, ya que se considera que están ciertamente al margen de los incrementos de renta, es decir, que su consumo no varía tanto como los posibles incrementos de renta.

Los bienes de lujo están asociados a patrimonios que suelen tener estabilidad, y que por tener un alto nivel de renta están al margen de la lógica económica que rige la ciencia, ya que cuentan con unas posibilidades marcadas.