Se entiende por boicot toda acción de negación a entablar o a proseguir una relación comercial, o de otro tipo con una persona individual o empresa, debido a la comisión de alguna falta reprobable que los implicados no estén de acuerdo en permitir. De esta manera, el dejar de comprarle o venderle a alguna compañía, grupo o inclusive nación algún producto y/o servicio, es una de las formas más clásicas de boicot.

El origen de la palabra es un anglicismo procedente del apellido del capitán irlandés Charles Boycott quien durante la Guerra Agraria de la década de 1870 en Irlanda y siendo él, administrador de las fincas del conde de Erne propuso cortar todo tipo de relación con el conde para obligarlo a ceder en su posición de rebajar los arrendamientos de las tierras.

Por lo general, los boicots suelen ser únicamente una maniobra de presión puntual para intentar corregir un acto que los incitadores consideran reprobable. Cuando el boicot se prolonga en el tiempo, para por ejemplo, provocar un cambio de leyes o un cambio de un régimen autocrático, suele utilizarse la palabra castellana ‘embargo’.

De esta manera, un boicot o embargo es una acción que intenta afectar negativamente a una persona, empresa o país en su vertiente económica y/o política, para lograr un giro más positivo en su proceder.

Históricamente destacable resultó el boicot que precipitó la caída del régimen racista conocido como ‘apartheid’ en Sudáfrica. Se efectuaron múltiples acciones globales contra compañías del calibre de Shell, Kellogg’s o Coca-Cola desde la década de 1980 demandándoles el cese de operaciones en esta nación africana. Mediante esta férrea presión se lograría finalmente en 1994, la abolición de esta política segregacionista.

Es así como el boicot económico o comercial es una medida simplemente opuesta al desarrollo normal del comercio y suele perjudicar igualmente a terceros. De esta manera, si se realiza un boicot contra X producto, terminarán afectados también en diferente medida no sólo sus fabricantes, sino también sus empleados y familiares, transportistas, contratistas y proveedores afines, etc., por una causa que muy probablemente no sea su culpa.

En España, si un boicot es efectuado organizadamente por empresas, se considera un acto punible debido a que contraviene la ‘Ley de Defensa de la Competencia’, sin embargo, a título personal está perfectamente contemplado en las leyes concernientes.