Entendemos por branding el proceso de creación de una marca. Este término es utilizado en el ámbito del marketing para dar nombre a las exhaustivas estrategias seguidas para construir la identidad de una empresa.

Cuando se habla de branding puede cometerse el error de pensar únicamente en un nombre, pero es mucho más que eso. Comprende la imagen literal formada por un logotipo, con un nombre que le de sentido, acorde con los valores que se quieren transmitir, una tipografía que apoye esta información, y por último, pero no menos importante, unos colores que hacen viajar rápidamente a toda esta información, puesto que nuestro subconsciente descodifica al instante lo que esconde cada color.

Pero comprende también la filosofía de la empresa. Crear una identidad que atraerá a un público concreto; que gustará a unos y repelerá a otros, y por eso goza de tanta importancia, pues un fallo en esta toma de decisiones, puede suponer estar en el mercado equivocado y fracasar.

Un método muy usado en el branding es la lluvia de ideas, “brainstorming”, en el cual un grupo de gente aporta ideas y perspectivas distintas, en donde se acaban creando poderosas sinergias mezclando unas con las otras.

Ejemplo de Branding

Imaginemos que queremos abrir un balneario. Para crearle una identidad deberemos pensar que nos transmite, y seguramente nos vendrá a la cabeza algo relacionado con la palabra tranquilidad. Si nos fijamos en los colores, podemos eliminar rápidamente el rojo, el negro, el amarillo, incluso el naranja y el morado, y enfocarnos en tonalidades suaves de azul, verde o blanco. El siguiente paso sería crear un esbozo de la imagen abstracta que lo que hemos pensado hasta el momento nos inspira. Y finalmente un nombre que, o bien esté relacionado con un balneario y la tranquilidad o arriesgarnos un poco y crear un nuevo término, que suene bien y exprese, de alguna manera, todo ese puñado de información.