La calificación crediticia es una puntuación que otorgan las agencias de rating a los créditos o deudas de diferentes empresas, Gobiernos o personas, según su calidad crediticia (que mide la probabilidad de que esos créditos sean impagados).

La calificación de créditos se hace en base al historial crediticio de una persona física o jurídica y sobre todo la capacidad para devolver la financiación. Esta capacidad se hace en base a la analítica de todos los pasivos y activos.

También denominado rating, esta operación consiste en valorar, ya sea para información interna o como método de análisis de créditos de terceros comprometidos, la calidad de la deuda tomada por un prestatario, en base a la capacidad para generar flujos financieros, beneficios, volumen de deuda y crecimiento a medio o largo plazo en el caso de un país.

Por lo tanto, es un concepto muy relacionado con las emisiones de deuda, que pueden ser calificadas indicando la seguridad de pagos sobre esa emisión, o también puede ser objetivo de calificación el emisor de la deuda en cuanto a institución. Para los emisores, también es un factor que influye en la posibilidad de colocar las emisiones y en el coste o servicio de la deuda.

Principales funciones de la califiación crediticia

El rating de créditos o calificación de la deuda surge de la necesidad de establecer baremos e índices que informen en qué medida un deudor va a ser capaz de devolver la deuda de acuerdo a su situación y estructura financiera. Cuando las instituciones financieras tratan de debatir si conceder o no un crédito a otras instituciones o empresas, valoran positivamente estos estudios que toman todo tipo de registro y forman variables para determinar la capacidad de  devolución y estudiar el interés mínimo que debe ser pedido para prestar el dinero. Por tanto, sus funciones más importantes son:

  • Facilitar, desde el punto de vista del inversor, la percepción del grado de solvencia de un determinado emisor.
  • Informar, desde el punto de vista regulatorio, sobre el nivel de riesgo asumido por parte de las entidades emisoras a los organismos de supervisión competentes.
  • Orientar, desde el punto de vista del mercado, a los distintos agentes económicos que intervienen en el mercado (Instituciones de Inversión Colectiva, SICAV, etc.) sobre la capacidad crediticia de los distintos emisores de cara a sus decisiones de inversión.

Agencias que otorgan las calificaciones crediticias

Agencias de calificación como Fitch, Moody´s o Standard & Poor´s han cobrado visibilidad e importancia en los últimos años. Sus calificaciones suelen distinguirse mediante unas siglas de letras o de letras y números, donde cada nota refleja un escenario y situación de la institución. Comenzando desde la máxima nota (AAA), que tiene una probabilidad inferior de impago que si tuviera una nota BBB, hasta la más básica, que señala una alta probabilidad de impago (CCC). Estas son las calificaciones de deuda de la agencias más importantes:

rating

Las calificaciones oficiales, se diferencian según sean para deudas a corto (realmente se determina la liquidez) o largo plazo (se evalúa la solidez y solvencia), considerando como corto plazo, normalmente, las operaciones con vencimiento hasta un año, y a largo plazo las que exceden del año.

Los inversores, prefieren un menor riesgo de default (menor probabilidad) para un determinado rendimiento, mientras que las notas de calificación más bajas (mayor probabilidad) son las que ofrecen mayores rentabilidades al inversor, como una forma de compensar el mayor riesgo asumido.

El rating de instituciones está relacionado con la fortaleza financiera, mientras que el rating de una determinada emisión de bonos está relacionado con la cantidad de colateral aportado o de la estructura de prelación de pagos ante un evento quiebra (véase tipos de deuda).

¿Cómo se realizan las calificaciones crediticias?

Para que una agencia de calificación estudie tu solvencia, se tiene que pagar una tarifa en concepto de derechos de calificación. Pudiendo ser cliente de las agencias cualquier emisor de deuda u empresa. En ocasiones puede ocasionar polémica, ya que podría pensarse que se paga para obtener un mejor calificación. Sin embargo, esto raramente ocurre, porque si no terminaría con el negocio de estas agencias, que se basa en emitir calificaciones cuánto más exactas mejor.

En el rating influye especialmente:

  • El volumen de la emisión.
  • La colateralización.
  • En las titulizaciones, el orden de prelación.
  • El coeficiente de endeudamiento del emisor: comparación con el sector.
  • Estructura de recursos propios y ajenos.
  • Volatilidad de sus ingresos.
  • Utilización de capacidad productiva.
  • Distancia al punto muerto.
  • Apalancamiento económico y financiero.
  • Cobertura de la deuda.

El proceso habitual mediante el que las agencias  emiten su opinión sobre la calidad crediticia comienza con la recopilación de una gran cantidad de información sobre la entidad emisora. Por un lado, se analiza información puramente económico-financiera (balances, cuentas de pérdidas y ganancias, historial de pagos, etc) y, por otro, información de mercado (historial de cotizaciones, situación del sector en el que opera, etc).

Dicha información, suele ser complementada con la realización de entrevistas y encuentros con el personal directivo de la entidad emisora. Una vez recabados e interpretados todos los datos, los analistas emiten una determinada calificación en forma de código alfanumérico el cual atiende a diferentes criterios según la agencia de rating en cuestión. Es decir, no existe un código de calificación crediticia estándar que sea compartido por todas y cada una de las agencias sino que cada una de ellas utiliza su propia nomenclatura.

La calificación no es estática

Dadas las condiciones de mercado, el rating puede variar en función de los mercados financieros, de la evolución del negocio y de los factores comentados anteriormente.

Las agencias de calificación, suelen emitir una perspectiva (rating outlook) que puede ser de tres formas:

  • Positiva (upgrade): se emite cuando el rating actual puede mejorar a mejor.
  • Estable: el rating atribuido a la empresa no es previsible que varíe.
  • Negativa (downgrade): se emite cuando el rating actual puede empeorar.