El capital social es un elemento que podemos localizar en el balance contable de una empresa, dentro de los fondos propios o patrimonio neto. Su principal función es actuar como una garantía por parte de la empresa frente a terceros, es decir, una especie de “colchón” de seguridad.

En capital social, engloba las aportaciones que los socios de la empresa entregan y por las que obtienen una parte de la propiedad de la misma. Este tipo de operaciones son realizadas en el momento de creación de la empresa, y periódicamente a través de ampliaciones de capital.

Por otra parte, estas aportaciones pueden ser de dos tipos:

  • Dinerarias.
  • No dinerarias.

Los socios participantes entregan estas aportaciones a la empresa para que pueda funcionar, llevar a cabo sus actividades económicas y conseguir sus objetivos marcados y definidos en el objeto social. Además, se trata de unas donaciones sin derecho de devolución.

Las personas que acometen aportaciones al crear un nuevo proyecto empresarial, o que aporta en ampliaciones de capital se convierten accionistas. Con esta condición, adquieren derechos a participar en la toma de decisiones en la empresa y la responsabilidad para la supervivencia y su buen funcionamiento.