La cartera de renta fija es una cartera de inversión que permite a sus propietarios, que pueden ser una o más personas (naturales o jurídicas), obtener una ganancia en función a su nivel de patrimonio. Se caracteriza por agrupar títulos financieros de renta fija.

Dentro de la cartera de renta fija se incluyen activos con rendimientos relativamente estables en el tiempo. Por tanto, el inversionista enfrenta menos incertidumbre en comparación a otras opciones como la bolsa de valores.

Activos de la cartera de renta fija

La cartera de renta fija está compuesta principalmente por los siguientes activos:

  • Depósitos a plazo fijo: El usuario transfiere parte de su capital a una entidad financiera por un tiempo determinado. Culminado ese periodo, recibe el reembolso del dinero más intereses.
  • Letras del Tesoro: Son títulos de deuda emitidos por los gobiernos. El inversionista los adquiere a cambio del pago de intereses más la devolución de su dinero en un plazo que puede ir de tres a dieciocho meses.
  • Bonos: Privados y entidades estatales emiten estos títulos para recaudar capital y financiar sus operaciones. La institución paga al acreedor por los intereses ganados, por ejemplo, cada mes. Asimismo, reintegra el capital invertido normalmente al final del lapso de endeudamiento.
  • Fondos de renta fija: Fondos de inversión que invierten exclusivamente en instrumentos de renta fija.

Ganancias de la cartera de renta fija

El hecho que la cartera sea de renta fija no significa que los inversionistas recibirán las mismas ganancias en todos los períodos. Sin embargo, lo que sí es cierto es que están expuestos a un menor riesgo en comparación a la renta variable (acciones).

Son diversos factores los que determinan la rentabilidad de un activo. Respecto a la deuda que emiten las empresas, por ejemplo, no siempre el pago es fijo. Esto último sucede en los bonos con cupones variables, donde el tipo de interés varía en función al desempeño de un indicador del mercado como el euribor o el libor.

Además, siempre existe la posibilidad de que la compañía emisora enfrente problemas financieros para cumplir con el pago a sus acreedores.