La caución es la garantía que se entrega con el fin de asegurar que se cumplirá con lo pactado o prometido.

La caución alude a la palabra “cautela” o “prevención” y su objetivo es asegurar a una parte de un contrato o acuerdo de que se cumplirá con los compromisos pactados. En caso de incumplimiento, la garantía se activará y la parte que ha confiado en el acuerdo no se verá perjudicada.

Como vemos, esta herramienta facilita las transacciones, mandatos y acuerdos entre las personas ya que reduce el riesgo de incumplimiento y permite tener un resguardo ante posibles contingencias que afecten el cumplimiento de lo pactado.

Naturaleza de la caución

La naturaleza de la caución es que esta sea de disponibilidad inmediata. Es decir, ante incumplimiento, la parte afectada puede acceder rápidamente a una compensación sin tener que realizar trámites engorrosos que le signifiquen un gasto de tiempo y recursos significativo.

Tipos de caución

Existen diversas formas de entregar una caución, a continuación vemos algunas de las más importantes:

  • Efectivo: se entrega un monto en efectivo o se hace un depósito que estará disponible cuando no se cumpla con alguna de las condiciones del contrato.
  • Aval: se designa una persona que responderá en caso de incumplimiento. El aval también se suele llamar garantía a primera solicitud o primer requerimiento y puede tener una responsabilidad permanente o bien, definir un plazo de tiempo limitado en el cual se hará responsable ante un incumplimiento.
  • Seguro de caución: es un contrato en donde la compañía aseguradora se obliga a indemnizar a la parte afectada en el caso de que el tomador del seguro (el contratante) incumpla sus obligaciones. El monto de la indemnización se hará de acuerdo a los límites establecidos en el contrato y lo que establezca la ley. Cabe mencionar que esta modalidad es ampliamente utilizada en contrataciones públicas.