El cierre fiscal es el proceso mediante el cual la empresa elabora y presenta el resultado del ejercicio, una vez realizados todos los ajustes correspondientes.

Es a partir de este resultado, el denominado resultado fiscal, del cual se calculan los impuestos que la empresa tiene que pagar, principalmente el impuesto de sociedades o impuesto a las utilidades.

Proceso para realizar el cierre fiscal

El proceso para realizar el cierre fiscal consta, principalmente, de dos fases:

  1. Cierre contable: se obtiene el resultado del ejercicio contable de la compañía. Este resultado se obtiene como la diferencia entre ingresos y gastos anuales.
  2. Cierre fiscal: ya en la segunda fase obtenemos el resultado fiscal. Para calcularlo, partimos del resultado contable que hemos obtenido en la fase anterior y realizamos una serie de ajustes contables. Estos ajustes pueden ser consecuencia de deducciones que permite el legislador, de diferencias en las amortizaciones, etc. Por ejemplo, es habitual que el legislador prevea deducciones por la contratación de personas discapacitadas o por la inversión en I+D. De esta forma, se incentiva a las empresas a realizar estas actividades, ya que se traduce en un menor impuesto a pagar.

El cierre fiscal se elabora de forma anual. Se considera que en un año se ha completado, de forma general, el ciclo productivo de una compañía y, de esta forma, la Administración se asegura la recaudación impositiva de forma periódica. El año fiscal no tiene por qué comenzar el 1 de enero, es decir, no tiene que coincidir necesariamente con el año natural: el único requisito es que dure 12 meses. Por ejemplo, puede ser que el año fiscal sea del 1 de abril hasta el 31 de marzo.