La cláusula Green Shoe se refiere a la posibilidad de que la entidad gestora, de la salida a bolsa del capital de una empresa, aumente la oferta inicial de colocación de acciones del inicialmente previsto.

Está íntimamente relacionada con las Operaciones Públicas de Venta (OPV) que se realizan cuando una empresa va a salir a bolsa. En estos casos, las empresas suelen contratar a entidades financieras especializadas y agencias de valores que permitan adecuar la salida a bolsa a la ley y requerimientos específicos de la empresa, así como el reparto y venta del capital a inversores.

El nombre, Green Shoe, es debido a que este sistema se utilizó en 1960 con la empresa Green Shoe Manufacturing Corporation cuando la empresa encargada de la colocación de acciones decidió sacar más capital al mercado.

¿Cuándo se aplican las cláususlas “Green Shoe”?

La cláusula Green Shoe se produce en aquellos casos en los que la empresa o gestora encargada de la operación de salida a bolsa ve preciso sacar más capital al mercado por alguna circunstancia ante la posición favorable de los inversores. Cuando se realiza una oferta pública de venta, ésta puede ser una salida inicial a bolsa, es decir, una empresa que quiere comenzar a cotizar en bolsa, y en cuyo caso no proceden las Green shoe debido a que no se sabe cómo reaccionará el mercado; o una OPV consolidada, es decir, una empresa que desea emitir más capital al mercado, caso en el que suele actuar la cláusula Green shoe dependiendo de cómo sea recibida la oferta.

Naturalmente, este hecho se da cuando los accionistas mayoritarios no desean contratar más capital, ya que debido a la cláusula de suscripción  preferente tiene derecho prioritario  a suscribir más acciones.

Ventajas y críticas de la cláusula “Green Shoe”

Los directores de la operación pueden decidir aplicar una cláusula Green shoe si ven que la demanda por parte de los inversores es alta, generalmente suele estar entre el 10% y 15% del capital, ya que así se produce una colocación más rápida, barata y eficiente del capital.

Sin embargo, estas prácticas no están exentas de críticas, ya que se suele emplear por parte de los bancos y entidades de emisión para obtener grandes plusvalías y beneficios, pues pueden emitir estos “excedentes” de capital inicial a un precio mayor o directamente quedarse con él para posteriormente vender cuando esté a un precio mayor.