Imagina un lugar donde puedas comprar y vender divisas de cualquier país del mundo sin otra regulación que la acordada entre bancos y brókers de los que probablemente no hayamos oído hablar. Sin una entidad que garantice la correcta ejecución de las órdenes de compra y venta o si quiera la transparencia de la información sobre la que operamos. Así es Forex, el mercado financiero más grande del mundo, aunque no tenga ni moneda oficial ni sede. Y sin embargo funciona bajo niveles de eficiencia sin parangón. ¿Cómo es posible?

Un inversor acostumbra a conocer las estructuras de los mercados en los que opera, las entidades a través de las que invierte y los productos en los que pone su dinero. En mercados centralizados como el NYSE o el Mercado Continuo español, tenemos un ente central encargado de definir qué tipos de órdenes pueden ser admitidas y cuales deben de ser sus características, cómo deben ser tratadas cuando se reciben y cómo deben casarse o quedar a la espera de contrapartida en caso de que no exista cuando se reciben. Además, toda la información referida a este proceso es transmitida por igual a todos los participantes del mercado en tiempo real, en forma de libros de órdenes donde se detallan no solamente las transacciones realizadas sino el volumen de órdenes recibidas y pendientes de ejecutar para los diferentes niveles de precios, lo que se conoce como profundidad de mercado.

Pues bien, en Forex esta información no está disponible. De hecho, no puede estar disponible. Al trabajar con con brókers podemos conocer los niveles de precios a los que se están cruzando las órdenes, pero no existe un ente central que las reciba y contabilice. Y sin embargo el mercado funciona a la perfección. ¿Cómo es posible?

El problema de los mercados financieros tradicionales es que para la mayoría de los productos negociados no existe volumen transaccional suficiente como para que funcionen sin intervención. En el caso del Mercado Continuo español, las cotizaciones de más del 90% de las compañías son mantenidas artificialmente por creadores de mercado o marketmakers, entidades especializadas en, como su nombre indica, crear mercados. Su actividad consiste en mantener órdenes de compra y venta alrededor de los últimos precios cruzados para así garantizar que cualquier pequeño inversor que desee operar encuentre contrapartida a precios cercanos a los últimos cruces ejecutados.

Existen gran cantidad de empresas que negocian en Forex, y el volumen de contratación del Forex es tan alto que el mercado se mantiene por sí solo en todos sus productos sin necesidad de pagar a empresas para simular la existencia de contrapartida real. Es pues un mercado libre cuya sostenibilidad depende exclusivamente de operaciones reales realizadas entre entidades particulares así como de los intercambios de información derivados de las mismas.

Con ello la formación de los precios sobre los que operamos, es decir los niveles de cotizaciones de todos los productos que se negocian en Forex, son el resultado actualizado a nivel mundial en tiempo real de los niveles de precios a los que los diferentes agentes participantes (bancos centrales, fondos de inversión….) están ejecutando o quieren ejecutar sus órdenes. Por ello Forex es la mayor aproximación que haya existido nunca al modelo teórico de mercado perfectamente competitivo y en consecuencia, eficiente.